Riyad Mahrez, el Messi de Argelia que afronta el último gran reto de su carrera
El capitán del seleccionado africano enfrentará a Argentina con una historia marcada por la superación, el recuerdo de su padre y una trayectoria impresionante.
Cuando Argelia salga al campo de juego para enfrentar a la Selección Argentina en su debut mundialista, todas las miradas estarán puestas en Riyad Mahrez. El experimentado atacante no solo es la principal figura del conjunto africano, sino también el reflejo de una historia de esfuerzo, convicción y perseverancia que comenzó muy lejos de los grandes estadios europeos.
Nacido en Francia, en el barrio de Sarcelles, una zona conocida por sus problemas sociales y altos índices de violencia, creció en un contexto complejo. Hijo de Ahmed Mahrez, de origen argelino, y de Halima, marroquí, encontró desde muy pequeño en el fútbol una pasión compartida con su padre, quien había jugado en equipos modestos tanto en Argelia como en territorio francés.
La vida le presentó un golpe durísimo cuando apenas tenía 15 años. La muerte de su padre a causa de un paro cardíaco modificó por completo su manera de ver el mundo y fortaleció una promesa que marcaría el resto de su carrera. "Voy a ser profesional por él", les dijo a sus familiares. Además, asumió otro compromiso que terminó cumpliendo años más tarde: "Representaré a Argelia en honor a él".
Riyad Mahrez, la figura de Argelia que va por su The Last Dance en el Mundial 2026
Con el tiempo, el propio futbolista reconoció la influencia que tuvo aquel momento en su desarrollo personal: “Mi padre me llevaba a todos los partidos, quería que fuera futbolista. Él había jugado en pequeños equipos de Argelia y Francia. De chico me reía mucho, trataba de divertirme, de pasarla bien todo el tiempo. No sé si empecé a ser más serio, pero tras la muerte de mi papá las cosas empezaron a funcionar de otro modo".
También dejó en claro el fuerte vínculo emocional que mantiene con sus raíces familiares: "Solía ir de vacaciones todos los años a Argelia. Tengo muchísimos familiares en ese país. Viví en Francia, pero mi corazón es argelino". Su crecimiento dentro del fútbol tampoco fue sencillo.
Durante años escuchó que su físico delgado le impediría competir al máximo nivel. Sin embargo, nunca dejó de confiar en sus condiciones. Tras dar sus primeros pasos en clubes modestos, eligió priorizar los minutos en cancha antes que la comodidad de integrar planteles repletos de estrellas. Esa decisión terminó siendo clave para su evolución.
El salto definitivo llegó con Leicester City. Allí se convirtió en una de las grandes figuras de la histórica consagración en la Premier League de 2016, considerada una de las mayores sorpresas en la historia del deporte. Aquella campaña lo colocó entre los futbolistas más destacados del continente y despertó el interés de varios gigantes europeos.
Dos años más tarde fue transferido a Manchester City en una operación récord para ese momento. Bajo la conducción de Pep Guardiola sumó múltiples títulos y se consolidó como uno de los extremos más desequilibrantes del fútbol mundial. Más adelante continuó su carrera en Arabia Saudita, donde actualmente viste la camiseta de Al-Ahli.
Paralelamente construyó una trayectoria destacada con la selección argelina: debutó en 2013 y rápidamente se convirtió en una pieza fundamental. Participó en Mundiales, conquistó la Copa Africana de Naciones en 2019 y asumió el liderazgo de un grupo que lo reconoce como su máxima referencia.
Además de sus logros deportivos, Mahrez nunca ocultó su admiración por Lionel Messi. Antes del enfrentamiento contra la Albiceleste volvió a expresar el enorme respeto que siente por el capitán albiceleste: “Cuando mencionan a Messi y mi nombre en la misma frase es algo increíble porque, para mí, él es el mejor de todos. No se puede decir nada de él; él es el jefe”.
La Copa del Mundo de 2026 parece representar el cierre de una etapa para ambos futbolistas. Mientras la "Pulga" afronta uno de los últimos desafíos de su extraordinaria carrera, Mahrez también reconoce que el final se acerca. Consultado sobre una posible participación en otro Mundial, respondió con sinceridad y una dosis de humor: "¿Volveré a jugar en otro Mundial después de 2026? No soy Ronaldo, hermano".
Con la misma claridad, también dejó una reflexión que suena a despedida: "2026 será mi último año. Daré todo de mí para representar a Argelia de la mejor manera posible". Por eso, el duelo frente a la Scaloneta tendrá un significado especial para el capitán de los Zorros del Desierto. No será solamente un partido de Mundial. Será otra oportunidad para honrar la promesa que le hizo a su padre, defender los colores que eligió por convicción y seguir construyendo el legado de una carrera que desafió todos los pronósticos.
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