La bronca de San Lorenzo contra el árbitro en la eliminación de la Copa Libertadores
Gastón Campi, defensor central del Ciclón, no ocultó su bronca contra el juez principal luego de la derrota en Brasil ante Atlético Mineiro.
El defensor de San Lorenzo, Gastón Campi, no pudo contener su frustración tras la eliminación ante Atlético Mineiro en el estadio Arena Do Galo de Belo Horizonte en los octavos de final de la Copa Libertadores. El Ciclón cayó 1-0 con un gol de Rodrigo Battaglia, pero lo que más indignó a Campi fue el desempeño del árbitro, al que responsabilizó en gran medida por la derrota.
En declaraciones a Fox Sports, el zaguero arremetió contra el juez del partido, criticando su actuación durante todo el encuentro: "El árbitro estuvo todo el segundo tiempo hablando con Vargas, parecía que se iban a comer juntos después. Es una vergüenza. Dijo que dio 10 minutos de tiempo añadido, pero no se jugaron ni cinco. Un papelón. Estuvieron haciendo tiempo abriendo la manga y parando el juego", expresó visiblemente molesto.
El defensor también cuestionó el estilo de juego del equipo brasileño, resaltando la desproporción entre los recursos de ambos equipos: "Un equipo que gasta 50 millones al año haciendo tiempo contra nosotros, que dejamos todo en la cancha. Nosotros, con muchos chicos del club, hicimos un partidazo. Estoy recaliente con el árbitro. Dejamos el alma en la cancha y quedar afuera así, con ventaja para ellos, no me gusta".
A pesar de la derrota, Campi no dudó en elogiar a sus compañeros por el esfuerzo mostrado durante el partido: "Estoy orgulloso de mis compañeros porque lo dejamos todo y tuvimos las más claras. Ellos no jugaron a nada, no pudieron hacer una jugada decente. Estoy caliente con el árbitro, pero me quedo tranquilo con lo que hicimos, merecíamos pasar. El árbitro fue un papelón, jugaba para ellos, era el jugador número 12", continuó el defensor, evidenciando su descontento.
Del sabor amargo por la eliminación a la represión policial a los hinchas
El partido no solo dejó un sabor amargo por la eliminación, sino también por la brutal represión policial que sufrieron los hinchas de San Lorenzo en las tribunas del estadio. Durante los últimos minutos del encuentro, la situación en la grada visitante se salió de control, con la policía local utilizando gases lacrimógenos y golpes para dispersar a los hinchas argentinos.
Esta violencia no solo afectó a los simpatizantes del Ciclón, sino que también perturbó a los jugadores de ambos equipos en el campo de juego, quienes sufrieron las consecuencias de los gases. La escena fue impactante y dejó una imagen lamentable, con varios jugadores y aficionados vomitando en el césped debido a los efectos de las sustancias tóxicas.








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