Edgardo Bauza habló de lo que vivieron en su visita a Francisco en el Vaticano y celebró que pudieron darle una alegría luego de la tragedia familiar que vivió.
La delegación de San Lorenzo que le ofrendó la Copa Libertadores al papa Francisco en el Vaticano regresó ayer al país y el entrenador del Ciclón, Edgardo Bauza, celebró que le dieron "dos minutos de felicidad" al sumo pontífice en medio del dolor por el trágico accidente que sufrieron familiares en Córdoba.
"Fue un momento único. Nos dijo que le dimos dos minutos de felicidad", contó Bauza apenas llegó al aeropuerto de Ezeiza.
La madrugada del martes, mientras la delegación de San Lorenzo que encabezaban el presidente Matías Lammens y el vice Marcelo Tinelli viajaba hacia Roma, Emanuel Bergoglio, sobrino del Papa, protagonizó un trágico accidente en el que murieron su esposa y sus dos hijos, al embestir a un camión que circulaba en la misma dirección.
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"Lo vimos abatido y cansado", dijo Bauza sobre el Papa, pero destacó que al menos fue "fue muy lindo la Copa Libertadores".
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Además de Lammens, Tinelli y Bauza, la comitiva del Ciclón la integraron el manager Bernardo Romeo y los mediocampistas Juan Mercier y Julio Buffarini.
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Bauzá y los dos futbolistas retomarán mañana el trabajo de cara al partido del domingo ante Banfield, por la tercera fecha del torneo de Transición.
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