"Somos bicampeones": el grito de Rosario Central que súbitamente se transformó en desazón

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"No cantes victoria antes de tiempo”, reza uno de los proverbios más populares, pero el Canalla lo hizo cuando todavía no había finalizado el partido en La Bombonera.

“Somo bicampeones”, celebraban desaforadamente los jugadores, el cuerpo técnico y los hinchas de Rosario Central cuando había terminado el partido ante Estudiantes de Río Cuarto, por la decimosexta fecha del Torneo Clausura.

Con goles de Julián Fernández y Emanuel Coronel, uno en cada tiempo, el Canalla parecía consagrarse como Campeón de Liga, mientras Boca y Defensa y Justicia empataban el encuentro que se disputaba simultáneamente.

Media ciudad de Rosario salía a las calles para festejar el nuevo título cuando, en realidad, el partido en La Bombonera todavía no había terminado.

Muchos hinchas de Rosario invadían el campo de juego para festejar el título que creían haber obtenido, mientras los jugadores hacían lo propio cuando comenzaba a correr un sordo rumor que nadie esperaba en las gradas del Gigante de Arroyito atestado de público local.

El gol de Boca y adiós al bicamepeonato

En efecto, en el último instante, cuando el partido y las esperanzas xeneizes agonizaban, Enner Valencia sellaba la victoria de Boca en La Bombonera, consagrando a los locales como Campeón de Liga por finalizar primero en la tabla anual.

El delantero ecuatoriano aprovechó un insólito rebote que dio el arquero rival Matías Borgogno para mandar la pelota al fondo de la red y así darle el título a Boca, que finalizó la tabla anual con 63 puntos, uno más que Rosario Central.

Y los festejos rosarinos cuando creían haber obtenido el bicampeonato, cuando el rumor se transformó en verdad inapelable, se convirtió primero en incredulidad, luego en una amarga desazón que dejó a todo el mundo atónito: en el último minuto la gloria se les escurría de las manos...

La televisión mostraba el desconcierto generalizado y encarnado en figuras como Ángel Di María, que en un palco (que acarrea un molestia física desde el partido ante Sarmiento de Junín) se agarraba la cabeza de impotencia y amargura.

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