Alberto Ades advirtió ante el Gabinete que el dólar está barato
El economista presentó un informe ante el Gabinete de ministros, advirtió sobre el atraso del dólar y propuso tres vías para avanzar en su corrección.
Solo el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, insisten en negar el atraso cambiario sobre el que alertan todos los economistas a lo largo del amplio abanico teórico. Ahora, hasta el nuevo economista preferido del mandatario libertario se sumó a las cada vez más nutridas huestes que le advierten que el dólar está barato.
Se trata de Alberto Ades quien, según consignó Infobae este miércoles, acaba de realizar una presentación ante el Gabinete de ministros de la Nación por invitación del mandatario libertario. Durante su intervención, Ades advirtió sobre el elevado nivel de apreciación cambiaria y ofreció algnas recetas acerca de cómo enfrentarlo.
De acuerdo con el informe de Ades el valor actual del dólar es 29% más bajo que el promedio de los últimos 23 años. Incluso, está más barato que antes de la corrida cambiaria que sufrió Mauricio Macri en 2018.
Sin embargo, el economista resaltó que “esta vez las condiciones son diferentes”, aunque plantea distintos enfoques sobre cómo abordar la situación.
De acuerdo al trabajo presentado por Ades el actual tipo de cambio real -según como lo mide el Banco Central de la República Argentina- se encuentra en 85,2 puntos, mientras que el promedio de los últimos 25 años fue de 120.
“En esos niveles Argentina acumuló reservas sin depender de un solo sector”, explicó el especialista. Parece hacer alusión (aunque no lo dice explícitamente) al período que fue del 2003 al 2010, cuando el BCRA llegó a tener 50 mil millones de dólares de reservas líquidas.
Ades se reunió en distintas ocasiones con Milei desde que asumió la presidencia y varias veces se encontraron en Nueva York. El especialista, que desarrolló buena parte de su carrera profesional en Goldman Sachs y actualmente es director en Vector Alpha, elogió en distintas oportunidades muchas de las medidas del Gobierno, pero también advierte sobre el peligro de quedarse a mitad de camino frente a lo cual suele poner especial énfasis en las reformas estructurales.
Además del diagnóstico, Ades también abordó los caminos para reacomodarlo sin un salto devaluatorio. De acuerdo con la tesis de Ades “los países que funcionan terminan caros en dólares”, por lo cual éstos deberían ser casos para estudiar. Los tres ejemplos a los que hizo alusión fueron Corea del Sur (“primero ganó productividad y después el tipo de cambio se apreció”), Israel (la apreciación llegó junto a décadas de inversión y exportación de tecnología) y finalmente Chile (“con apertura y regla fiscal, la apreciación se sostuvo por la inversión, no solo en cobre”).
“Por qué esta vez no es 2018”, planteó y mencionó tres diferencias fundamentales. En primer lugar que la cuenta corriente en aquel momento tenía un rojo de 28 mil millones de dólares (más de 5% del PBI) y ahora en cambio presenta un superávit de 2.200 millones de dólares.
Por otra parte, el déficit fiscal financiero fue en aquel entonces de 6,1% del PBI, contra un superávit ahora de 0,1% y primario de 0,6 por ciento. Por último, señala que hace nueve años había un problema con los flujos: “Hoy los flujos están ordenados, pero tenemos un problema de stock. Faltan reservas y no tenemos acceso a los mercados internacionales”.
Frente a esta nueva situación planteó tres alternativas para enfrentar la “fortaleza del peso”. En primer lugar fortalecer el superávit fiscal. Esto, explicó, le daría más espacio al Tesoro para comprar dólares sin emitir. El problema de esta alternativa es que exige más ajuste en un año electoral. “Es la única opción que deprecia el tipo de cambio real y acumula reservas a la vez”, sostuvo.
Por otro lado avanzar en una devaluación discrecional que corregiría el tipo de cambio nominal de un golpe. Sin embargo, la contra es que el peligro es que el salto se traslade a precios en pocos meses, quedando un problema de credibilidad.
Y finalmente avanzar en reformas de productividad. “Aprecia el tipo de cambio real de equilibrio, y el nivel de hoy deja de ser un atraso”, explicó. Sin embargo, advierte que esto requiere tiempo y capital político, pero no resuelve la transición. “Valida el peso fuerte en lugar de corregirlo, pero recién en el largo plazo”.
“El programa -concluyó Ades ante el Gabinete- juega al tercer camino, pero el instrumento disponible hoy es el primero, o sea mayor ajuste fiscal. Cada punto extra de superávit es demanda que se retira y reservas que se compran sin deuda”.









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