Chau a las joyas de la abuela: por inseguridad y precio, la gente vende cada vez más oro
El incremento del precio del oro y el miedo a los robos, que lleva a que la gente utilice menos objetos de valor o lo haga sólo en casos especiales, incita a la venta de las preciadas joyas a casas de empeño que ofrecen entre 45 y 60 pesos el gramo de oro de 14 kilates, mientras que para el de 24 kilates, el precio llega a los 88 pesos.
Según lo publicado en el diario Ámbito Financiero, un recorrido por la calle Libertad, donde se concentra la mayor cantidad de joyerías, permitió verificar que cuando el precio del oro sube, la gente deja de comprar joyas y sale a vender las que tiene.
La semana pasada, el precio del oro fue de 735 dólares la onza troy, el más alto registrado en los últimos 28 años. Esto repercutió en el costo final de las joyas, ya que el metal nombrado constituye entre el 75 y el 90 por ciento del valor de éstas.
Ante este incremento lo que se hace “es desarmar la joya, fundirla y fabricar cosas nuevas”, es decir, reducirla en tamaño para que sea más fácil de vender, según explicó Juan Leiva, dueño de la joyería homónima. Otra de las posibilidades para reducir el precio es la mezcla de distintos metales, como el oro y la plata.
Ante la suba registrada, en el Banco Ciudad, la principal entidad financiera que maneja este metal en el país, debieron ajustar sus precios. En agosto de 2004, el gramo de oro de 18 kilates estaba 21 pesos llegando, este viernes, a más del doble de este valor: 48,64 pesos. En cuanto al de 24 kilates, la cotización fue cercana a los 70 pesos.
Esto también tuvo efectos en diferentes áreas del banco. Por ejemplo, para los clientes que obtenían en febrero pasado 38 pesos por cada gramo de oro que presentaban como garantía para obtener un préstamo, desde el 26 de septiembre, pueden recibir 43 pesos.
Según Juan Antonio Vasallo, jefe del equipo de pignoraticio del Ciudad, “cuando se eleva el monto otorgado se suelen recibir más consultas; aunque el cambio es reciente y todavía no ha sido experimentado un aumento considerable”. Entre los beneficios que pueden llegar a obtener los clientes, la cobertura automática de la deuda financiera y el requerimiento de un desembolso mínimo de dinero para la renovación del préstamo, son algunos.
Sin embargo, en la entidad financiera, afirman que el sector destinado a subastas no ha experimentado un incremento en la oferta de artículos de oro para ser subastados. Esto se debe a que en la mayoría de los casos, el precio del metal pasa a segundo plano, siendo más importante el valor que le otorga la antigüedad, el joyero que confeccionó la pieza o la historia de la misma.





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