Cerró una histórica pizzería de Banfield tras más de una década, víctima de la caída del consumo

Economía

El tradicional local gastronómico que funcionaba desde 2015 en el sur del conurbano bajó sus persianas debido a la compleja situación económica.

La recesión económica y la fuerte contracción del consumo continúan cobrándose víctimas en el tejido comercial y gastronómico del país. En las últimas horas, la tradicional pizzería Lo+Hot confirmó el cierre definitivo de su emblemática sucursal ubicada en la esquina de Alsina y Chacabuco, en la localidad bonaerense de Banfield, un punto de referencia que operaba de manera ininterrumpida desde el año 2015.

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A través de un sentido comunicado difundido en sus redes sociales, los responsables del comercio despidieron a su clientela y repasaron los años compartidos en el barrio. "Fueron más de 10 años de encuentros, mesas compartidas, familias, amigos y muchísimas pizzas de por medio", expresaron, reflejando el dolor de una decisión que se volvió insostenible frente al actual escenario macroeconómico nacional.

Un golpe al comercio de cercanía

El cierre de este clásico local de Banfield pone nuevamente en evidencia las profundas dificultades que atraviesan los pequeños y medianos comerciantes, así como los emprendimientos gastronómicos barriales, frente a la escalada de costos fijos, como tarifas de servicios públicos y alquileres, combinada con una drástica caída en el poder adquisitivo de los consumidores.

Si bien la marca continuará operando en otras sucursales distribuidas en la región, la baja de persianas en este punto neurálgico del partido de Lomas de Zamora representa un duro revés para la zona sur del conurbano, donde los vecinos lamentan la pérdida de un espacio clásico de encuentro comunitario.

La recesión que golpea al sector gastronómico

La partida de Lo+Hot se enmarca en una crisis generalizada que afecta a todo el sector gastronómico a nivel nacional bajo la actual administración económica. Con la constante merma en las ventas, locales históricos y de cercanía se ven obligados a reestructurar sus operaciones, achicar estructuras o, en los casos más extremos, cerrar definitivamente sus puertas al no poder cubrir los gastos corrientes de mantenimiento.

El impacto sobre los puestos de trabajo y la pérdida de referentes barriales configuran un panorama desalentador para los comerciantes, que advierten sobre la urgencia de medidas de alivio fiscal y estímulo al consumo interno para evitar que más persianas sigan bajando de manera definitiva en los distintos distritos.

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