A pesar de la alta volatilidad y la iliquidez registrada en agosto, el mercado de cheques de pago diferido alcanzó un nuevo récord de operaciones según un informe de la consultora CIBSA . El 90% de estas operaciones fue mediante lo que se conoce como “cheques avalados” que son instrumentos únicamente utilizados por PyMEs.
Pero ¿Qué son los cheques avalados? Se trata de un recurso larga y exitosamente usado en Europa para el financiamiento de la pequeña empresa, que se puso en práctica en nuestro país en el año 2003, cuando este sector empresario encaraba una etapa de crecimiento pero el crédito era aún inexistente.
“Era un sector de alto riesgo y se buscó, con este instrumento, darle también seguridad al inversor: Estos cheques cuentan con una sociedad de garantía reciproca como aval. Es decir, sociedades conformadas por empresas que invierten sus excesos de liquidez en la construcción de estos instrumentos” explica Juan Manuel Montenegro de CIBSA.
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Las operaciones concertadas en el mes ascienden a $59.6 millones, superando en un 7% el volumen de julio. El mercado de cheques avalados fue utilizado en muchos casos como refugio de corto plazo ante la volatilidad reinante en los mercados de bonos y acciones. Medido en términos interanuales el volumen se incrementa un 22%.
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Por otro lado, el acumulado para todo el año suma $429 millones, manteniendo así firmes tasas de crecimiento respecto al mismo período del 2006. En términos absolutos el incremento se ubica alrededor del 53%.
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“La idea –dice Montenegro- es que se las PyMEs financien a una tasa de primera línea. Hasta hace poco tiempo, las tasas eran del 4%, y ahora con la turbulencia el interés en el corto plazo es de 11 % y para 60 o 90 días está en niveles de 12%.
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