De cuánto hubiera sido la inflación en la era Milei con la nueva medición que el Gobierno frenó
La intempestiva salida de Marco Lavagna del Indec reveló las intenciones del gobierno de Javier Milei de manipular las estadísticas del organismo de modo de sostener el cada vez más endeble relato de la desinflación.
Desde junio de 2025 la inflación en Argentina viene de manera ininterrumpida en alza. Fue del 1,6% ese mes, 1,9% en julio y agosto; del 2,1% en septiembre y del 2,3% en octubre; en noviembre llegó al 2,5% y en el último mes del año fue del 2,8%. A pesar de ello el presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, intentan sostener un cada vez más endeble relato sobre una supuesta desinflación que en la práctica, nadie nota.
Esta aceleración de los precios y la nueva fórmula para medir la inflación sobre la base de una canasta de consumos actualizada y no la de hace 22 años que se venía utilizando, marcan la verdadera trastienda de la intempestiva salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) ayer luego de que Caputo confirmara que, contra todo lo planeado e incluso anunciado oficialmente, se pospondría hasta nuevo aviso la actualización de la medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Es que a nadie escapa ya que, aunque creíble y fuera de toda duda, la forma en que venía midiendo la inflación el Indec estaba desactualizada. En el corazón de esta desactualización está la razón por la que la medición de la inflación decía una cosa y el bolsillo de los trabajadores sentía otra muy distinta.
Y esta diferencia es más que significativa. Así lo reveló un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) publicado el 28 de diciembre pasado con el título "Controversias y cuestionamientos metodológicos en el INDEC bajo la presidencia de Javier Milei".
Allí el CEPA revela que la inflación acumulada entre noviembre de 2023, es decir apenas un mes antes del desembarco de Milei en la Casa Rosada, y noviembre 2025, el último dato conocido al momento de elaborar el informe que abarca los dos primeros años de gestión libertaria (con excepción del primer mes) fue del 249,5%.
Sin embargo si durante este mismo período se hubiese aplicado la fórmula actualizada para medir la inflación que ahora el gobierno libertario decidió suspender, entonces el avance de los precios habría llegado al 288,2%, es decir 38,7 puntos porcentuales de inflación adicional acumulada.
A la luz de estos guarismos queda claro el verdadero trasfondo de este nuevo escándalo en el Indec luego de la intervención durante el gobierno de Cristina Kirchner.
A esto debe sumarse que el gobierno libertario acaba de aplicar un nuevo guadañazo a los subsidios energéticos que afectará a miles de familias de clase media que comenzarán a recibir en los próximos días las boletas de sus servicios con fuertes aumentos. Es que Caputo resolvió eliminar la segmentación que dividía a los hogares en distintas categorías de acuerdo a sus consumos para dejar en pie apenas dos categoría: con subsidios energéticos y sin subsidios energéticos.
El dato no es menor ya que el peso de los servicios estaba subrepresentado en la fórmula que venía utilizando, y ahora seguirá usando, el Indec para medir la inflación mientras que la nueva fórmula cambiaba su ponderación en el cálculo y les otorgaba más importancia en el número final.
"El problema con el indicador de IPC refiere a la canasta de consumo, para nada representativa del consumo de los argentinos. Este problema metodológico lleva a preguntarnos si efectivamente la inflación es representativa de los aumentos que han registrado los rubros de mayor peso en el gasto actual de los argentinos y argentinas, y si, eventualmente, el Indec podría corregir esta cuestión", planteaba en diciembre pasado el CEPA.
Y recordaba además que "hasta el FMI ha indicado, tanto en el acuerdo original como en la revisión, la necesidad de actualizar la metodología".
"No resulta posible interpretar la demora en la actualización de la canasta y de los ponderadores como una mera omisión técnica. Por el contrario, la evidencia sugiere que se trató de una decisión deliberada, con efectos directos sobre la medición de la inflación en el período analizado", ya anticipaba el informe, algo que a la luz de lo sucedido el lunes cobra mayor relevancia: la decisión de la Casa Rosada de manipular el índice de inflación.
Cambios en el consumo
El gobierno libertario seguirá midiendo la inflación sobre la base de los resultados obtenidos por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2004, es decir de hace 22 años y no de la última Engho, del año 2017 que, aunque ya con 10 años a cuestas, era la que se iba a utilizar en la nueva fórmula ahora dada de baja.
La Engho 2017 exhibe cambios sustantivos en la canasta de consumo. Entre otras modificaciones que vale la pena destacar de acuerdo con el CEPA, se registra:
- Un crecimiento del porcentaje de gasto que los hogares destinan a los servicios como agua, electricidad y gas desde 9,4% - si consideramos los valores originales a 2016 - a 14,5%;
- Un incremento en “Transporte” de 11% a 14,3%;
- Un aumento en “Comunicaciones” de 2,8% a 5,2%;
- Una reducción de la ponderación de los alimentos de 27% a 22,7%.
"Esta ENGHo, aunque tiene ya varios años, sin dudas refleja más acabadamente los consumos promedios de la sociedad" advirtió el CEPA y concluyó que "el Indec debe ponerla en funcionamiento".
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