Emergencia agropecuaria por la crecida del Paraná

Economía

*Las tierras de muchos productores agropecuarios de Entre Ríos están bajo el agua del río, y sus animales, más de 500 mil, en peligro.
*Según las estimaciones de los ruralistas, se perderán miles de cabezas de ganado y millones de pesos.

La emergencia agropecuaria que decretó el gobierno de Entre Ríos por la crecida del Río Paraná, cada día que pasa, se hace más y más palpable y sus efectos los productores los empiezan a sentir con creces.

Según las estimaciones que manejan los mismos agropecuarios, el desborde del Paraná se llevará miles de animales y millones de pesos aunque, para su alivio, el río empezó a estacionarse esta semana.

    El agua, la soja, la falta de barcos y los altos aranceles de las tierras altas, son los actuales problemas que tienen los ganaderos en Entre Ríos.

Como si fuera poco, al avance sojero que ocupa tierras antes aptas para el pastoreo de las vacas, se le suma la falta de recursos por parte de los productores para salvar su ganado, llevándolo a tierras secas.  

Es que la escasez de barcazas que transporten el ganado en grandes cantidades, hace que los ganaderos movilicen sus vacunos a nado, es decir, los productores y sus animales buscaban mejores tierras con el agua al cuello.

Muchos de los animales más débiles y jóvenes murieron antes de poder tocar tierra firme. Se cree que al finalizar el traslado, las vacas trasportadas sumaran 500 mil, aunque muchas de ellas ya están siendo mal vendidas por las imposibilidades de sus dueños. 

"Se nos están ahogando y no hay barcos. Ya se nos murieron más de 150", relata al diario La Nación Carlos Chávez, un pequeño productor entrerriano.Hace referencia a los barcos que la Prefectura Naval puso a disposición del salvataje de vacuno, aunque según él mismo afirma, con ciertas preferencias.

"La Prefectura pone 20 mil problemas para traer un barco, y no anda una sola lancha para ver si los isleños necesitan una mano. A esa barcaza del Ejército la manejan los (ganaderos) grandes, nosotros, el “pirinchaje”, tenemos que morirnos con vacas y todo", se indigna.

Además él, como todos los productores afectados, debe lidiar con quienes especulan con la desgracia ajena: $30 cobran por mes los dueños de las tierras altas para permitir el asentamiento de cada vaca en sus parcelas. Y por lo que ya se puede avizorar, el agua que supo ganar las tierras bajas no se irá en poco tiempo.

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