¿Era muy caro comer en El Palacio de la Papa Frita de la Calle Corrientes?
Aunque sus precios no eran caros, la crisis económica hizo imposible sostener el altísimo costo del alquiler para El Palacio de la Papa Frita.
¿Era muy caro comer en El Palacio de la Papa Frita de la Calle Corrientes?
La reciente salida de El Palacio de la Papa Frita de su mítico local en la Avenida Corrientes generó un fuerte impacto en el circuito gastronómico porteño. Lo más llamativo de este desenlace es que, al analizar la carta del lugar, los valores estaban lejos de ser privativos para el público.
Si bien la firma confirmó que no cerrará sus puertas de manera definitiva y que se mudará a una nueva sede en la calle Paraná, el adiós a su histórica ubicación tiene un trasfondo ineludible: la profunda crisis económica que atraviesa el país hizo que fuera imposible seguir afrontando el altísimo costo del alquiler en pleno centro porteño.
IMPORTANTE: Qué pasó con El Palacio de la Papa Frita de la Avenida Corrientes
A pesar del prestigio de sus más de 70 años de historia, comer en el Palacio no era caro si se lo comparaba con el ticket promedio de otros restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires.
Los precios de sus platos más icónicos
Para tener una referencia clara de cuánto costaba sentarse en una de sus mesas hasta su último día de servicio en la Avenida Corrientes, basta con repasar los valores oficiales de su menú. El servicio de mesa (que incluía vajilla, pan y aderezos) tenía un valor accesible de $1.000, con el detalle de que no se le cobraba a los menores de 10 años.
Quienes iban en busca de su plato insignia, las legendarias Papas Soufflé, debían desembolsar $10.200 por la porción. Otras opciones clásicas de guarnición, como las papas fritas bastón, las papas rejilla o el puré, costaban $8.900.
A la hora de los platos principales, los clásicos bodegoneros mantenían precios competitivos:
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Milanesa de Ternera con guarnición: $18.700.
Suprema de Pollo con guarnición: $18.700.
Milanesa a la Napolitana con guarnición: $27.500.
Incluso, para grupos grandes o familias, el restaurante ofrecía opciones "XL" para compartir. Por ejemplo, una Milanesa XL de Ternera con guarnición (rendidora para 6 personas) tenía un valor de $74.760, lo que abarataba considerablemente el costo individual.
Carnes, pastas y bebidas
Para los amantes de la parrilla, los cortes tradicionales también tenían valores de mercado: un Bife de Chorizo costaba $33.100, mientras que un Asado de Tira se ubicaba en los $39.700. Si la elección era pasta casera, un plato de tallarines costaba $6.200 y los clásicos ñoquis de papa salían $7.150 (a lo que había que sumarle entre $6.800 y $7.350 dependiendo de la salsa elegida).
En el apartado de bebidas sin alcohol, tanto las gaseosas como el agua mineral costaban $3.700. Una cerveza en lata (Quilmes de 473 cc) figuraba a $5.800.
Pasando en limpio, una persona podía comer una abundante milanesa con guarnición y tomar una gaseosa por menos de $25.000 final con el cubierto incluido. Un menú accesible y rendidor que, lamentablemente, no alcanzó para compensar la drástica caída general del consumo y los exorbitantes costos fijos inmobiliarios que terminaron empujando al Palacio fuera de su trono en la calle Corrientes.
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