La industria, que es uno de los motores del crecimiento que muestra el país desde 2003, está evidenciando signos de desaceleración. Esto está motivado por la altísima utilización de la capacidad instalada (UCI) de las empresas. En otras palabras: las industrias están alcanzando un punto en el que su infraestructura no les permite producir más.
Al llegar al límite de la capacidad instalada, la producción se frena, salvo que medien inversiones de ampliación de infraestructura. Pero esto lleva tiempo y dinero que muchas empresas no quieren gastar en capacidad productiva.
Entre enero y mayo de 2007 el crecimiento anual nunca superó el 7%, algo que si sucedió en 2006 (salvo enero). De acuerdo con el newsletter del Banco Santander-Río, esto “no parece estar causado por una demanda que pierde vigor”. De hecho, el 85% de los empresarios cree que la demanda se va a mantener en los mismos niveles. La respuesta se encuentra en la disminución de la oferta.
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Las excepciones a esta regla son empresas que aún tienen mucha capacidad por ocupar, como la industria automotriz. De hecho, en mayo el sector mostró un crecimiento del 40%, y todavía tiene 45 puntos porcentuales para aumentar.
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Sin embargo, la mayoría de las empresas muestran que la producción y la UCI se frenan, lo que indica que no hay inversiones, ni optimización de recursos.
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Esto hace que, mientras en el primer trimestre de 2006 la industria haya aportado casi 18% del incremento total de PBI, esa bajó a 13,6% en los primeros tres meses de 2007.
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