Francia: Idolatran al ladrón que robó 7200 millones de dólares

Economía

Jeróme Kerviel era, hasta el jueves pasado, un empleado en un banco de París. Hoy, ocho días y US$ 7200 millones más tarde, muchos lo llaman “El Che Guevara” de las finanzas mundiales. Sucede que para muchos, el hecho de que este operador de 31 años le haya robado semejante suma de dinero al Banco Societé Generale lo convierte en paladín de la justicia.

Mientras que el banco lo trata de “virus mutante” y de embustero, sus seguidores (si, ya tiene seguidores) lo llaman “Robin Hood”, “Che Guevara de las finanzas”. Además, más de uno lo postula para el Premio Nobel de Economía.

De hecho, en declaraciones a The Wall Street Journal, Edward Yardeni, un economista estadounidense que dirige una consultora de estrategias de inversión, dice que Kerviel ayudó a salvar a Estados Unidos de una recesión. "Merci beaucoup, Jerome" (Muchas Gracias, Jerome), dice Yardeni, ex economista jefe de Deutsche Bank. Cuando Société Générale canceló las malas apuestas de Kerviel, explica, aceleró un derrumbe de mercado que llevó a la Reserva Federal a recortar otra vez su tasa de interés ¿No será mucho?

Por supuesto, otras voces lo condenan severamente. “Operador Infame recibe tratamiento de héroe” titula el periódico de la bolsa neoyorquina. Por otro lado, la agencia Bloomberg señala su antipatía diciendo que Kerviel es “El hombre de la bolsa”.

Sin embargo, el acusado aún no ha perdido su trabajo. Si bien el banco dejó de pagarle y le pidió que no vaya más a las oficinas, la ley francesa estipula que para despedirlo el banco primero tiene que sentarse con Kerviel y explicarle su insatisfacción. Kerviel tiene derecho a concurrir a la reunión con un dirigente sindical, un abogado o cualquier otra persona que él desee.

Sin embargo, la asistencia de Kerviel a la reunión va a estar complicada, porque un juez le prohibió acercarse al banco. "Esto no es EE.UU. o Inglaterra. Tenemos reglas para proteger a los empleados, sin importar qué hicieron mal", dice Stephane Boudin, un abogado laboralista. Así que mientras tanto, el "revolucionario" de las finanzas sigue ganando adeptos.

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