Furor por los bonos soberanos de Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro

Economía

Mientras todavía se calcula la cantidad de víctimas fatales que dejó la operación militar de los Estados Unidos, los mercados festejan y los bonos soberanos venezolanos se disparan un 30%.

El secuestro de Nicolás Maduro por parte del gobierno de los Estados Unidos impactó directamente en los bonos soberanos de Venezuela en default. El viernes pasado, antes del operativo militar ordenado por Donald Trump , los títulos de Venezuela cerraron a 32 centavos de dólar mientras que este lunes cotizan con una suba de 25% por encima de los 40 centavos de dólar.

Tras años de crisis económica y sanciones estadounidenses que aislaron al país de los mercados internacionales de capital, Venezuela cayó en cesación de pagos a fines de 2017 tras no pagar los bonos internacionales emitidos por el Gobierno y la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Desde entonces, los intereses acumulados y los reclamos legales vinculados a expropiaciones del pasado se sumaron a la deuda impaga, ‌incrementando los pasivos externos totales mucho más allá del valor nominal inicial de los bonos. La deuda de Venezuela aumentó desde que el presidente estadounidense Trump llegó al poder en enero de 2025, en medio de las apuestas de los especuladores por un cambio político.

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De acuerdo a UBS en un informe reciente, "existe una elevada incertidumbre respecto del verdadero estado de su economía y de su capacidad de repago de largo plazo, dado el fuerte deterioro en la calidad de las estadísticas económicas oficiales en los últimos años. Los factores geopolíticos, incluidos los roles de China y Rusia como acreedores relevantes, agregan una capa adicional de complejidad".

En ese contexto, los analistas de la banca de inversión suiza advirtieron a los inversores "extremar la cautela" ante la incertidumbre política y la escasa visibilidad de capacidad de pago de Venezuela.

Venezuela tiene ‌alrededor de 60 mil millones de dólares sólo en bonos en mora. Sin embargo, la deuda externa total, incluyendo las obligaciones de PDVSA, los préstamos bilaterales y los laudos arbitrales, asciende a aproximadamente entre 150 mil y 170 mil millones de dólares, según analistas, dependiendo de cómo se contabilicen los intereses devengados y las sentencias judiciales.

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que el PBi nominal de Venezuela será de alrededor de 82.800 millones de dólares para 2025, lo que implica una relación deuda/PIB de entre 180% y 200%.

Un bono de PDVSA con vencimiento original en 2020 fue garantizado por una participación mayoritaria en el refinador estadounidense Citgo, propiedad en última instancia de PDVSA, con sede en Caracas. Citgo es un activo que ahora está en el centro de los esfuerzos de los acreedores, supervisados por los tribunales, para recuperar sus fondos.

La mayor parte de los ‌acreedores probablemente esté compuesta por tenedores de bonos internacionales, incluidos inversores especializados en deuda en dificultades, conocidos como fondos buitre. Entre los acreedores se encuentra un grupo de empresas que recibió una indemnización mediante arbitraje internacional tras la expropiación de activos por parte de Caracas.

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Tribunales estadounidenses confirmaron laudos multimillonarios a ConocoPhillips y Crystallex, entre otros, convirtiendo dichas reclamaciones en obligaciones de deuda ‍y permitiendo a los acreedores reclamar activos venezolanos para resarcirse.

Un creciente grupo de demandantes reconocidos por los tribunales compite por la recuperación de la empresa matriz de Citgo mediante procedimientos legales en Estados Unidos. Un tribunal de Delaware registró aproximadamente 19 mil millones de dólares en reclamos por la subasta de PDV Holding, la empresa matriz de Citgo, lo que supera con creces el valor estimado de los activos totales de Citgo. PDV Holding es la filial 100% propiedad de PDVSA.

Caracas también tiene acreedores bilaterales, principalmente China y Rusia, que otorgaron préstamos tanto a Maduro como a su al ya fallecido expresidente Hugo Chávez. Esta deuda es difícil de verificar, porque Venezuela no divulgó esas cifras.

Dada la gran cantidad de reclamos, procedimientos legales e incertidumbre política, se espera que ‌una reestructuración formal sea compleja y prolongada en el tiempo.

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Una reestructuración de la deuda soberana podría basarse en un programa del FMI que establezca objetivos fiscales y supuestos de sostenibilidad de la deuda. Sin embargo, Venezuela no ha tenido una consulta anual del FMI en casi dos décadas y sigue excluida del financiamiento del prestamista.

Las sanciones estadounidenses son otro obstáculo. Desde 2017, las restricciones de Washington limitaron drásticamente la capacidad de Venezuela para emitir o reestructurar deuda sin licencias explícitas del Departamento del Tesoro.

Analistas de Citigroup calcularon en noviembre que sería necesario un recorte de capital de al menos el 50% para restablecer la sostenibilidad de la deuda y satisfacer las posibles condiciones del FMI. Según el escenario base de Citi, Venezuela podría ofrecer a sus acreedores un bono a 20 años con un cupón cercano al 4,4%, junto con una nota cupón cero a 10 años para compensar los intereses vencidos.

Con una tasa de rendimiento de salida del 11%, Citi estima el valor actual neto del paquete en torno a 45 centavos por dólar, con recuperaciones que podrían ascender a la franja alta de 40 centavos por dólar si Venezuela otorgara instrumentos contingentes adicionales, como warrants vinculados al petróleo.

Aberdeen Investments declaró en septiembre que inicialmente había previsto recuperaciones de alrededor de 25 centavos por ‍dólar para los bonos venezolanos, pero que una mejora de los escenarios políticos y de sanciones podría elevarlas a entre 30 y 35 centavos, dependiendo de la estructura del acuerdo y del uso de instrumentos vinculados al petróleo o al PBI.

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