No es ninguna novedad: el precio del tomate sigue en su meseta hiper alta. Luego de haber rondado los $18, hoy puede encontrarse por alrededor de $10 según la zona. Y sin embargo, sigue siendo un artículo de súper lujo.
Tanto es así que el costo de este artículo tiene un efecto considerable sobre otros productos. La mayoría de los restaurantes duda entre sacar del menú la ensalada de tomates o aumentar su precio.
Pero donde realmente se siente es en las pizzerías: “No se puede aumentar la pizza por el precio de la salsa, que se encareció a más del doble -explica Damián, encargado de la pizzería Benito, del barrio de Almagro, -pero la Napolitana, que lleva rodajas de tomate, tuvimos que aumentarla, si no, no podíamos seguir vendiendo”.
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A Martín, comensal habitual de la cadena de pizzerías “Plaza del Carmen” le pasó que se quedó si su pizza preferida: “¿Sabés que bajón que te digan que no tienen Napolitana, cuando ya estás predispuesto y con el estomago preparado a comerte una?” El encargado de esa pizzería explica: ”No podemos comprar tomate, papá: con ese precio, ¿cómo hago para explicarle al cliente que la napolitana es mas cara que la de roquefort?”
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En la pizzería Babieca, de Santa Fe y Riobamba, en Capital, reconocen que hubo que aumentarla $3 (antes salía $27 y ahora cuesta $30) un aumento que, considerando que el tomate aumentó cerca del 300%, sigue siendo condescendiente con el cliente.
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