La odisea de uno que tramitó el Crédito Inquilinos y cree que va a tener pronto su propia casa
* minutouno.com acompañó paso a paso el trámite de un ciudadano común que hizo toda la gestión de un crédito de esta línea y presenta las distintas trabas, la letra chica y la oculta, aunque también los aspectos positivos de esta operatoria bancaria.
La consigna “Una casa propia con una cuota del mismo valor que un alquiler” sonó tentadora para las millones de familias que alquilan a lo largo y ancho del país. Desde el gobierno se lanzó este programa oficial con el acuerdo de una decena de bancos para permitir que el famoso sueño del techo propio se hiciera una realidad.
En el momento de su lanzamiento, el plan fue claro: “un menú variado de propuestas que llegan a 30 años de plazo y tasas desde 7,75% anual”. Así se lo presentó desde el Gobierno y las principales entidades financieras firmaron su adhesión.
¿Qué pasó en el medio? ¿Por qué un plan tan tentador parece fracasar hasta ahora en monto global y cantidad si se proponía como una alternativa casi mágica?
Juan S. es ingeniero en electrónica, con un historial impecable tanto en el banco como en el pago de impuestos y servicios. Tomó conocimiento de todos los papeles que necesitaba, y fue al banco:”Cuando fui con el contrato de la inmobiliaria, en el banco prácticamente se rieron en mi cara y ahí recién me hablaron de un sellado” Y esa es una de las cosas que Juan no sabía: L a informalidad del mercado de alquileres hace que solo una minoría haga el sellado del contrato que exige la ley y que comprende un monto proporcional del total del plazo. “Tuve que ir al
Pero la odisea recién empezaba: También por cuestiones de evasión impositiva, son muy pocos los dueños de inmuebles que emiten facturas legales de pago: “lo que llevé al banco fueron un pilón de papelitos de librería, que para el banco eran cualquier cosa firmada al tuntún” El resultado: el interesado en el crédito retrocede un par de casilleros.
Después, surge el condicionante de la edad del tomador del crédito, ya que, para acceder a cualquier plazo, no podrá tener más de 70 años en el momento de la finalización del plan. Por ejemplo, quienes ahora tienen 41, no podrán sacar la línea de 30 años de duración. “De esa me salvé raspando, dice Juan, de 37 años.
”Cuando pensaba que esta vez sí que sí se me hacía, me pidieron un informe Veraz, un certificado de que no existan otros inmuebles propios, todos los papeles que indiquen el pago de servicios ordenado, otro de buen comportamiento bancario, y algunos más que ya no me acuerdo” sostiene Juan.
Con matices, el Banco Nación (en el que tramita el crédito nuestro testigo) parece haberse convertido en la entidad más flexible para otorgar la línea, ya que, según informó oficialmente, concedió casi la mitad de sus créditos hipotecarios del año en la línea para inquilinos, con 3600 sobre casi 8 mil. En las demás entidades, la cuestión parece simbólica, con solo una centena de casos aprobados y nada significativos.
”Después de 4 meses de gestiones, me dieron turno para dos meses después, sólo para que un empleado me mire a la cara y me reciba los papeles, otro mes más para la segunda vuelta de trámites nunca pedidos al principio y uno más para esperar “la aprobación de la gerencia”,
“Como yo buscaba el crédito para construir, a todo esto le sume trámites y gastos sobre el lote: Un certificado de Nivel y Amojonamiento (220 pesos); certificado de dominio y una célula catastral por la que hay que pagar otros 500 pesos.
“Técnicamente, el crédito esta aprobado. Pensé que se había terminado el calvario y surgió otra serie de trámites que estiran todo un mes más. La elección de un escribano entre un listado del banco, la apertura de una caja de ahorro, y de un seguro cautivo con el banco, y como ultimo paso, esperar que un tasador se comunique para ver la valuación del lote”.
“Recién después me prometieron me iban a depositar la primer parte del dinero pedido, que eran unos 60 mil pesos”.
El solicitante de crédito a quien acompañó minutouno.com parece estar a punto de lograrlo. El final de esta novela, sin embargo, está por escribirse.





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