Los bonos sufrieron otra baja y el riesgo país superó los 800 puntos, alcanzando el nivel más alto en un año

Economía

Los activos locales cayeron por la tensión global previa a las elecciones en EE.UU. y la falta de señales políticas en el plano interno.

La plaza financiera argentina cerró una rueda con marcada tendencia bajista en la primera sesión de noviembre, profundizando el clima de cautela que los inversores vienen manifestando en las últimas semanas. Los bonos en dólares operaron con bajas generalizadas en promedio y el índice de riesgo país que elabora el JP Morgan escaló con fuerza hasta alcanzar los 805 puntos básicos, posicionándose en su nivel más elevado desde octubre de 2025.

El retroceso de los títulos soberanos refleja un combo de factores que combina la aversión al riesgo internacional y la falta de novedades concretas en el plano político doméstico. Los analistas del mercado advierten que, a la debilidad de los activos emergentes en la antesala del "Super Martes" electoral en los Estados Unidos, donde la administración de Donald Trump enfrenta su primer test de medio término en medio de tensiones inflacionarias y debates migratorios, se le suma la escasez de señales locales firmes sobre acuerdos legislativos o reformas estructurales que logren dinamizar la confianza de la plaza.

Derrumbe bursátil y el impacto sobre los ADRs en Wall Street

La onda expansiva del pesimismo financiero pegó de lleno en los mercados externos, donde las acciones de empresas argentinas nucleadas en los ADRs sufrieron fuertes derrumbes de hasta casi el 7%. Papeles de referencia como los de YPF y los principales bancos nacionales lideraron las caídas en una jornada donde la selectividad de los fondos internacionales castigó tanto a la renta fija como a la variable.

Con el indicador de riesgo país consolidado por encima de la barrera de las 800 unidades, los operadores coinciden en que la economía doméstica transita un período de alta dependencia del contexto global. Para lograr un reacomodamiento sostenido de los bonos y descomprimir las tensiones cambiarias, las carteras de inversión demandan previsibilidad fiscal y señales políticas que permitan despejar las dudas sobre la hoja de ruta económica de los próximos meses.

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