* El casamiento de un ex funcionario lavagnista con la hija de otro encumbrado economista que pasó también por el Gobierno de la Ciudad es el escenario principal de las charlas de este lunes. * Como todas las semanas, minutouno.com ofrece los mejores momentos de la celebrada sección de Ámbito Financiero.
* Quizás por razones de campaña o por explicaciones humanas nunca del todo reconocidas en el personaje, Roberto Lavagna se mostró en una fiesta. Raro en él. Fue en la boda de Leo Madcur, su subsecretario de coordinación quien, de aquellos años pasados en la gestión guardaba un romance con la hija de quien era su jefe en el Ministerio: Guillermo Nielsen. Antes de la fiesta con 400 personas en la Rural se cruzaron anillos en San Benito de Palermo y el padre del novio el empresario Munir Madcur disfrutaba con la presencia del ex ministro y ahora candidato, aun cuado sea miembro de la Cámara de la Construcción, institución a la que Lavagna acusó de “cartelizarse” para hacer obras y negocios no del todo santos. O sea, robarle a los argentinos para hacer su negocio personal. Tampoco se ofendió Gregorio Chodos, otro participante del club, padre de Sergio, hoy secretario de finanzas, quien también asistió al festejo como ex compañero del novio en el viejo equipo económico. Por supuesto, el casado Madcur hoy asesora en la Cámara del onsruccion. Si no son felices, por lo menos, comen perdices.
* Del mundo político, el que estuvo ausente fue Jorge Telerman, a quien Guillermo Nielsen –se pasó toda la noche bailando- sirvió en la Municipalidad, cargo del que fue despedido para complacer a la Casa Rosada (objetivo nunca logrado, porque Néstor Kirchner y Alberto Fernández son imposibles de satisfacer). Si, en cambio, asistieron empresarios de varios rubros y Alberto Abad de la AFIP, su director del banco Central Jorge Levi, Sebastián Palla (Camara de las AFJP) el titular del Banco Ciudad Julio Machi, Diego Gorgal (seguridad porteña) y Néstor Ulloa, a cargo de los fideicomisos del Banco Nación. Todas las presencias se registraban cuando el primer plato (salmón ahumado) ingresaba a las mesas. -Cómo va lo de Skanska? Preguntó alguno al que quisieron involucrar y que revelaba deseos de que apareciera alguien del gobierno en las importaciones (insinuó para la pesquisa, averiguar por un funcionario de origen pampeano en cierto ministerio) Pero en la mesa, otro replicó: más que Skanska, me interesa Infiniti ¿Por qué? Interrogaron otros, curiosos. Es que me llama a atención que tantas empresas privadas, grandes y medianas, hayan optado por los servicios de factura trucha de esa compañía. ¿Cuál es la razón de tamaña concentración si en el mercado existía –deben existir todavía- una enorme cantidad de especialistas en ese tipo de evasión?
* Quien declaraba esto inducía a una resolución pero no aclaraba del todo a las confusas mentes de un sábado a la noche en una fiesta. “Es que, me parece, -prosiguió- alguien debe haber recomendado las excelencias de Infiniti, de la bondad de sus trabajos, de la calidad de sus boletas y, tal vez, de cierta impunidad futura en ciertos organismos ¿no les parece? Esa última pregunta desató todo tipo de sospechas, la sensación de que el seso se avivaba de repente y la posterior ocurrencia de que algo sucedió para desmoronar una estantería cuya atracción delictiva garantizaba mucho más que un servicio de facturas. Interesante teoría de la cual no hubo tiempo para consultar a Lavagna (dicen que sobre el caso Greco, en el cual lo complican a menudo, no suele declarar en exceso porque sus respuestas implicarían con gravedad a la administración de Raúl Alfonsín) menos a Alberto Abad y su organismo.
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* Lo de Lavagna no fue un lanzamiento presidencial, mas bien fue una presentación ante el FMI” bromeaba, en el coqueto departamento del ex embajador Archibaldo Lanús en el Palacio Strougamon uno de los últimos visitantes que venía de asistir al estreno de la candidatura del ex ministro de Economía en el Gran Rex. En la casa del diplomático, mientras, se organizaba un homenaje al ex presidente Carlos Menem, ahora posible aspirante a la gobernación en La Rioja, a quien tampoco le sobraba humor, ya que ese día habían aparecido las fotos de su esposa, Cecilia Bolocco, haciendo topless en Miami. Para el ex presidente, el episodio parecía carecer de la importancia que le otorgaba alguno de los invitados (también sus esposas quienes, a pesar de sus recurrentes manifestaciones feministas, igual se ruborizan por ciertos desenfados de algunas mujeres) buena parte del peronismo y (por supuesto) la prensa chilena y local.
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* Junto a Menem apareció otro breve ex mandatario, Ramón Puerta, también los embajadores Fernando Petrella, y Jorge Hugo Herrera Vegas, Jorge Triaca, Miguel Ángel Vicco, los abogados Fernando Archimbal y Julio Balbi, mas otros nostálgicos de los noventa (y la curiosidad de otro testigo que, por el contrario, siempre se ufanó en castigar esa década, el diplomático y escritor Abel Posse, en la ocasión menos critico con el menemisno y parcialmente encolumnado con Lavagna). Ya con las tartas y los canapés de la entrada empezó cierto clima complicado ¿Es cierto que prohibieron que viniera Luis Barrionuevo? Nadie respondió. Muchos ojos apuntaron a Ramón Hernández, el eterno secretario privado del riojano.
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* Hubo una catarata de flechas sobre el mal momento de la administración Kirchner. Sonreía Menem sobre el sube y baja de la vida. No sabe aún si atender lo que le recomiendan su hermano Eduardo y Alberto Kohan -presentarse como gobernador- o reconocer que sería un calvario sobrevivir un mandato provincial –siempre y cuando gane- dependiendo de los fondos que se le antoje o no derivarle a la Casa Rosada.
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