Los más sabrosos diálogos de las "Charlas de Quincho"
*Fin de semana sin fútbol en Olivos y el agasajo a Bernardo Neustadt son algunos de los escenarios en que se desarrolla este tradicional espacio periodístico de Ámbito Financiero.
* Se suspendió la fecha: no hubo fútbol en Olivos ni el viernes ni el sábado. Desde que Daniel Varizat la emprendió alocadamente con su 4x4 contra un gentío, cambió el clima de la quinta presidencial de Olivos y ya nadie está para el deporte ni el esparcimiento. Menos la espectadora Cristina de Kirchner, molesta con estos amontonamientos masculinos de pantalón corto, en su residencia, ya una candidata zamarreada por despropósitos de ese universo de hombres que capitanea su marido. Aun así, confesaba uno de los visitantes en la noche del sábado -por una vez no se citará el lugar, vecino a la quinta-, en medio de producciones de ropa y maquillaje, de discursos y consejos, ella apela todavía a uno de esos protagonistas del fútbol oficial, a quien le arma la campaña, le diseña el futuro equipo de gobierno y ocupará, también con ella, el mismo rol de confesor, terapeuta y asesor que celebra con su esposo: Alberto Fernández, jefe de Gabinete.
* Casi consternado comentaba este hombre que viene del frío (aunque reconoce, como los Kirchner, que se vive mejor en la Capital Federal) la consolidación del porteño Fernández en la cúpula cristinista. ¿Significa que perderán peso otros pingüinos? No, en apariencia, más allá de que algunos que se consideraban infalibles, superestrellas, ahora no cotizan con tanta jerarquía (por ejemplo, Carlos Zannini, el experto en Derecho).
Ella que busca, en el exterior, el contagio de figuras internacionales que la hagan crecer en imagen. Como su próximo viaje a Alemania, copiado casi de Carlos Menem en campaña, cuando también el riojano visitaba a la Siemens -tiempos de Blas Medina- o a la Volkswagen. También, en este caso, a la jefa de Estado alemana Angela Merkel, o en Austria al presidente Heinz Fischer. Gastos extraños, ya que una habitación en el Ritz Carlton de Berlín cuesta 1.600 euros dos noches (a Cristina le gusta esa cadena: pasó casi un mes este verano en el hotel del mismo nombre en Miami Beach con su hija), mientras que el Sacher de Viena cuesta un poco más por una sola noche (claro que incluye la clásica torta de chocolate Sacher, una frustración para paladares más exquisitos de los últimos tiempos). Se permitirá entre tanta gira hasta el cuidado físico para mantener en línea su cuerpo: le alquilarán una bicicleta aeróbica por 48 horas. Son tantas las invitaciones -y libaciones- que por algún lado se debe descargar.
* ¿Qué pasará en Economía?, ¿a quién llamarán?, se lo interrogaba al pingüino. "Para mí -expresó- se divide en dos: un hombre de Carlos Mosse para Hacienda y Miguel Peirano en Producción", alimentado con otras secretarías de Obras Públicas que entregará Julio De Vido (otro que, según él cree, habrá de seguir). ¿Cuál será el destino de Martín Redrado? Lo más probable es que persista en el Banco Central; a él no le disgusta esa experiencia que, según entiende, lo posicionará para aspirar a la Presidencia de la República en otro momento político. Mantienen a Nicolás Fernández como posible ministro del Interior, aunque José Pampuro reclama ese lugar. Firme la continuidad de José López en Vivienda, quizás con más importancia, tal vez lo convoquen al obediente Miguel Angel Pichetto para Justicia. Ella, afirman, quiere que siga Daniel Filmus en Educación (a pesar de convertirse en probable senador por la minoría) y quizás sea la hora de Martín Balza para el Ministerio de Defensa ( porque Nilda Garré no dura un minuto apenas se cuente el primer voto).
Hoy, comentaba, las instrucciones pasan por sacar un digno segundo puesto en Santa Fe el próximo domingo, vestir de kirchnerista el triunfo de Juan Schiaretti en la misma fecha en Córdoba (a pesar de que el ganador será José Manuel de la Sota) y promover una campaña anti-Macri (y anti-Telerman) con fuerte intensidad y participación de cuanto medio y personaje haga falta. Mientras, estudian partir la SIDE: desde suprimir su casa central en 25 de Mayo hasta repartir áreas en distintos ministerios (por ejemplo, trasladar a Cancillería el área de espionaje internacional). En eso están, pronosticó, desempolvando proyectos. ¿Y las escuchas, los seguimientos, las intervenciones de mails? Bueno, cerró el infidente, no creo que eso se resienta: es parte de cierta alegría atender ese material en las tardes en que no se duerme la siesta.
* Grandecito, mejorado, a los 82 campantes, Bernardo Neustadt celebró el día del Santo de su nombre y, de paso, su reservado casamiento con Adriana Díaz Pavicich. Fue, claro, en la antípoda de su vivienda sanisidrense, casi en la Quema, en la casa Castañón, esa vivienda que los hermanos Guerrieri decidieron conservar sólo para reunir amigos. Más de 100 personas para rodear al periodista que pasó seis meses con salud declinante e intervenciones médicas luego que un día se cayera de la escalera de su casa en Punta del Este y se fracturara varias costillas. Asado, cóctel previo, inundación de médicos (capitaneados por Jorge Isola), bebidas a granel y, como le gusta a la pareja, variada música, sea por cuatro cantantes del Colón, espontáneos del tango y el folclore, alguno del gospel y hasta un bailarín que a duras penas pudo expresar en el breve recinto el pas de deux.
También palabras alusivas al cambio de vida -emocionada disertación del ex diputado René Balestra-, hasta torta de novios. En las mesas recordaban cuántas veces se casó Bernardo; no todos reflejaban haber frecuentado a una novia que ya lleva varios años de compañía con él (abogada, especialista en golf, con algunos hijos) y, superada esa puesta a punto familiar, en las mesas se preguntaba: ¿es cierto que Felisa Miceli ya no vive con su marido, Ricardo «el Pacha» Velasco? Unos se anotaban en la explosión matrimonial, otros le echaban culpas al proceso judicial -y presuntas responsabilidades en la causa que no serían atribuibles a la mujer-, hasta que uno habló más fuerte, con el convencimiento del que sabe, y expuso: “Ellos nunca vivieron juntos, aunque parece que ahora no se ven tan a menudo. Parte de la historia es cierta. En cuanto al desenlace judicial, me atrevo a decir que ella no terminará detenida, hasta creo que ni siquiera la llamarán a declarar”. Mejor, porque si habla, alguien no la pasará bien.
* Estaban Luis María Blaquier, Nelly Arrieta, Julio Werthein, Juan Bautista Yofre, Carlos Avila, los Cabrales (Quique y Martín), Lupita Noble, Miguel Angel Broda, Teddy García Mansilla y su recuperada esposa, Jorge Casanovas y Luis Patti. Algunos se inquietaban por el destino futuro de los bonos ajustados por tasa de inflación falsa: ¿se corregirá ese índice?, ¿se compensará a los dañados?, ¿o se inventará un recurso para no pagar esa diferencia? Más de uno conjeturó, dócilmente -como si no tuviera esos papeles-: “Para mí, un día les van a canjear esos bonos a los bancos por otros en dólares y después admitirán que el INDEC no cumplió técnicamente con sus deberes. Habrá otro gobierno y el pequeño default pasará al olvido como tantas medidas que se toman y se perdonan en los primeros 100 días de gestión”.
Divertidos temas en otras mesas: desde lo que factura anualmente un restorán como “Carpaccio” en Bal Harbor de Miami (unos 14 millones de dólares), hasta la campaña impulsada por Hugo Chávez en Venezuela para que la gente consuma menos energía: obliga -a través de multas- a que los automovilistas circulen con los vidrios bajos, para gastar menos combustible. La iniciativa molesta a los conductores, no tanto por padecer el calor, sino porque con las ventanillas bajas los roban con más facilidad. Ya en estas tierras, otros dialogaban sobre el hijo del sindicalista Hugo Moyano, quien prepara una ofensiva para capturar más personal en su gremio durante el verano: quiere exigir, decían, que todos aquellos trabajadores que sirvan o se relacionen con paradores auspiciados con gaseosas o cervezas se inscriban en Camioneros. Una temporada estival sencilla, se presume para las playas. Quien gusta del fútbol atendía que Juan Román Riquelme había alquilado una casa en La Lomada (Pilar, 7 mil metros cuadrados), lugar donde ya tiene tres terrenos, señal de que volverá a jugar en Boca a pesar de todo. Neustadt, entretanto, le prometía a su mujer otra luna de miel en Portugal con porto y arena caliente. Y se reía de que a los dos colaboradores del ministro Miguel Peirano, los periodistas le hayan colgado el mote de «Rómulo y Remo» -aquellos que tomaban leche de la loba- porque forman un dueto a tener continuidad en la Unión Industrial.
* Lejos, bien lejos, Bariloche de aquellos tiempos -en esta misma década- en que los terrenos se vendían baratos, con fórceps, según el rostro del demandante, a este período de esplendor con 12 mil esquiadores en el Cerro Catedral, gasto indiscriminado y multitud de inversiones (un grupo norteamericano compró los medios de elevación, hay mejoras en Arelauquen que realizan los belgas de Burco, el Llao-llao construye 40 habitaciones más, otro country con cancha de golf en el Cerro López, nuevos hoteles y hasta nuevos negocios de London Supply por no hablar de lo que individualmente depositan los visitantes). De ahí que no extrañara en esa estela de moda un modelo propio de reloj (el Hublot Patagonia Argentina, con caja enorme, malla de caucho con aroma a vainilla), lanzado para 50 coleccionistas o amantes del rubro que pagarán 85 mil dólares por cada ejemplar. Por supuesto, hubo importante fiesta presentación en el Hotel El Casco con gente llegada de Suiza, turistas de diversos orígenes -es notable la cantidad de colombianos interesados en la nieve- y algunos argentinos notables, como el ex tenista José Luis Clerc.
También estaban Marcos Aguinis (contento por un libro que terminó en 100 días en los Estados Unidos), el empresario Carlos Pedro Blaquier (cumple años mañana), el pintor Juan Lascano, había pasado el matrimonio Gravier Mazza (ella soberbia en un largo vestido negro) sólo atento a la dicha de que uno de sus hijos había ganado un concurso de esquí sobre 200 participantes (fruto, claro, de practicar más y en otras pistas del mundo). Elogios a las obras expuestas y renovadas (Soldi, Roux, Fader) mientras circulaban bocconcini secos, brioches con jamón de pato, chips de palta y batata, croquetas de jamón serrano, empanadas salteñas y, en caliente, pollo con salsa thai y un lomo a la barbacoa. Bien valía la hora en ese mundo internacional traducido al español, con Ignacio Gutiérrez Zaldívar hablando sobre las piezas del escultor Curatella Manes, quien fue diplomático en los 50 y exonerado entonces de la carrera porque realizó un busto de Evita que no satisfizo la estética oficial (hoy, posiblemente, esa obra sea la más buscada en cotización del artista). Si bien todo parece un paraíso, las esperas en los aeropuertos desencantan a cualquiera y hay 12% menos de vuelos que en 2000, cuando los terrenos estaban regalados en el lugar.
* La comidilla de la reunión fue la estadía abrupta de un gobernador, quien hace casi un mes llegó y partió luego de enterarse de que un amigo personal tuvo un inconveniente aduanero: el venezolano Antonini Wilson, ahora perseguido por Interpol. Tan veloz fue la partida, dicen, que la cuenta del hotel fue solventada -en la prisa- por un socio local del hombre de Hugo Chávez que suele viajar con 800 mil dólares en la valija ( seguramente para gastos menores) y que, si se los quitan, ni siquiera los reclama. Otra de las delicias de la noche fue el chismorreo sobre un funcionario bonaerense -se presume- que tuvo un desliz (o varios) con una atractiva mujer policía, episodio que hasta habría sido filmado (al menos, cuando él abandonaba su despacho casi exhibiendo sus partes pudendas). Al personaje, quien en el pasado fue advertido por una situación similar (aunque no consentida), parece que lo castigó con el comentario y los videos un ex colaborador, quejoso en apariencia por haber sido ignorado en ciertos proyectos. El episodio, decían, tomó vuelo multiplicador debido a que el compulso sexual, indignado con el trascendido y el testimonio, no reparó en distingos y también despidió a otros asistentes que en nada participaron, pero quienes en represalia por la arbitriariedad como consuelo difundieron el caso.
• Almuerzo opositor en el Hotel Emperador y, a la vez, opositora cena en el mismo hotel con otros personajes. Conclusión: cada vez aparecen más opositores. En un lado, piso 18, picada y pastas entre los hermanos Rodríguez Saá (Adolfo organizador de campaña, Alberto candidato) con el titular de la UCeDé (Jorge Pereyra de Olazábal) para consagrar una alianza que se firmaría hoy. Los tres participantes, más el diputado Hugo Franco y la compañera del aspirante a la Presidencia, María Esther Goris, tocada con la boina, atenta a los movimientos y participando con mínimos gestos, no vaya a pensarse que ella se tomó a pecho lo de Evita. De paso, festejaron los 58 de Alberto, quien busca un «dos» o una «dos». Lamento general: ¿por qué Jorge Sobisch se negó a acompañarlos? ¿qué necesidad tenía de apuntarse solo cuando juntos podían hacer más ruido? Mejor no contar conclusiones o inferencias, la ruptura no necesita mayor estallido.
Por la noche, a su vez, seguidores o posibles adherentes se reunieron para alumbrar la fórmula bonaerense Alieto Guadagni-María Teresa González Fernández (ex Solá). Irán en la lista presidencial de Alberto, colgados en el mismo distrito al igual que Luis Patti con el PAUFE. Objetivo: sumar por todas partes. Algunos chistes sobre «la Colorada», quien pasó de vice de Sarghini a vice de Puerta, luego de Rodríguez Saá, por último del economista Guadagni. ¿Y qué hará Antonio Cafiero, tan amigo de este funcionario internacional que en Buenos Aires promueve Luis Chicho Basile? Ni saludarlo, comentaban, ya que Cafiero hace buena letra para ver si encaja en una lista con Daniel Scioli -¡quiere volver a ser diputado!-; de ahí que suspendiera las funciones gastronómicas que siempre molestaban al gobierno y asiente cuanta consideración decide José María Díaz Bancalari, el presunto jefe kirchnerista en ese reducto. Por otra parte, admitían, Cafiero se siente un tanto disminuido por razones inesperadas: el último libro de Julio González, quien fue secretario de Isabel Martínez de Perón, lo desacredita, le endilga voluntades conspiradoras y ciertas simpatías por Jorge Rafael Videla, cuando no favoritismo. En suma, lo trata de “administrativamente mediocre, académicamente escaso y políticamente ambicioso y desleal”, al tiempo que también lo desaira con la Libertadora de 1955. Demasiadas imprecaciones para alguien que tal vez redima, con una candidatura, la generosidad militante en el peronismo de Daniel Scioli.
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