Por la crisis, varias empresas salen a pagar los sueldos con manzanas
Ante la abrupta caída de las ventas, ya son varias las empresas que ofrecen pagar a sus empleados con productos para su reventa o bonos para canjearlos por mercadería en sus propios locales.
Cada vez más empresas quieren pagar sueldos con productos
"Argumentan que no tienen ventas, que no generan ingresos para poder pagar las horas extras. Pero como sindicalistas no estamos de acuerdo con eso, porque no tienen ventas pero abren el domingo y pagan al 100% normalmente, y no quieren pagar las del sábado", replicó Lencina, quien no dudó en aclarar que su posición fue rechazar el pago en especies. "No justifico esto para nada, no estoy de acuerdo. Soy el primero en decir que esto no corresponde. Fue una decisión de los empleados y tampoco hablamos de un gran dineral, son en promedio, entre 700 y 800 pesos por las horas trabajadas a la tarde", señaló.
Otro ejemplo del pago con alimentos se registró en la zona fértil del Alto Valle de Río Negro. Allí, desde hace varios meses, la productora San Formerio buscar zafar de la crisis pagando a sus 300 trabajadores con manzanas.
" Nos dijeron que ellos nos daban la fruta y que nosotros buscáramos compradores. Nos pareció mal pero lo hicimos porque necesitamos comer. Conseguimos a varios productores del Valle que se mostraron interesados, pero los dueños les pidieron 8 pesos por kilo y es una manzana toda picada, podrida que no sirve para nada. No quieren perder un peso", comentó a Clarín la vocera de los trabajadores, Natalia Tripailau.
San Formerio fue una de las primeras frutihortícolas que se instaló en la localidad de General Roca, con más de 1.000 hectáreas de producción. Comercializa peras, manzanas, ciruelas, duraznos y nectarines. Tiene tres plantas de empaque con frigoríficos. Sus frutas deliciosas se consumieron por Europa, Estados Unidos, Rusia, Brasil, Bolivia, Paraguay y México. Pero en los últimos tiempos San Formerio no fue ajena al estrago que provoca a las economías regionales la apertura de importaciones. Sus dueños aseguran que es imposible competir contra los productores de Chile o Nueva Zelanda. Según dijo Fernando Muñoz, una caja de 18 kilos de fruta chilena se comercializaba hasta hace poco a 14 dólares, mientras que San Formerio la tenía que vender a 18 dólares para no perder.
En más de una década en el Alto Valle rionegrino ya se perdieron más de 20.000 hectáreas productivas. Los despidos de personal estable y temporario se cuentan por centenares. San Formerio quiso cerrar sus puertas el año pasado. La caída de un contrato con la multinacional Exprofrut los dejó fuera del juego: a los belgas les vendían más de la mitad de la producción, pero de un día para el otro los extranjeros del Grupo Univeg anunciaron que dejaban de comprar 30.000 toneladas de frutas argentinas. Un año antes, el 4 de septiembre de 2015, en plena campaña electoral, Mauricio Macri la visitó uno de los galpones de empaque y se fotografió con los operarios.
Hoy adeudan dos meses de salarios y las cargas sociales. Deben unos 15 millones de pesos. Los propietarios dicen que no tienen otra opción que pagar los salarios en especies. Según Tripailau, también les ofrecieron unos tractores como forma de pago, pero las máquinas son chatarra de la década del '40 y '50 y es imposible comercializarla.
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