La frase “embarrar la cancha” que se usa a menudo en el ambiente jurídico sirve para definir con claridad el actual momento de tensión entre el gobierno, las petroleras que termina perjudicando a los consumidores de combustible líquido.
En la última semana, en todo el país el precio de la nafta premium subió hasta un 7%; el de la súper, hasta un 3,5%, y el del gasoil, hasta un 5%, según datos sugeridos por la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines.
Pero ¿Cómo? ¿No era que los precios de los combustibles estaban acordados? Ayer Repsol difundió un comunidad en el que dice: “Como parte de la política de seguimiento de precios de su red de estaciones de servicio, YPF revisará a la baja el precio de los combustibles en sus puntos de venta". Sin embargo, parece parte de una estrategia habitual: ya pasó tres veces desde el año pasado: Primero suben un 4%.y después bajan un 2%.
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"Yo soy de la idea de que cuando suben es por un guiño del Gobierno", agregó Raúl Castellano, vicepresidente de la Cámara.
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Pero la cancha embarrada no se termina ahí: según pudo saber minutouno.com a través de varios playeros que prefirieron el anonimato, las petroleras están comprando estaciones de servicio de bandera blanca a las que mantienen sin la marca y las usan como globo de ensayo: los aumentos empiezan siempre por ese segmento de las estaciones.
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Y otra parte de la estrategia consiste en aumentar los precios en ciudades pequeñas de las provincias para ir aumentando gradualmente en otros lugares mas poblados.
En fin, una serie de estrategias que se parecen mas a un botín de guerra que a un mercado.
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