La previa del Superclásico

Economía

El economista Javier Cernadas, del GEENaP, plantea el escenario de las paritarias. Todos los condimentos forman parte ya del folklore de uno de los clásicos del verano de los últimos años: ¿Los Boca-River? No, las paritarias.

Javier Cernadas (Integrante del GEENaP).

Arrancó el verano y, como ya es costumbre durante los últimos años, se largó la previa a las paritarias. Titulares de diarios, declaraciones radiales y televisivas de dirigentes gremiales, empresariales y funcionarios del gobierno, todo forma parte del natural "tire y afloje" de cualquier negociación, que es transformado en un gran show mediático utilizado políticamente por los medios dominantes para generar miedo e incertidumbre.

En este sentido, hace años que escuchamos o leemos falsas y sombrías profecías acerca del desempeño de la economía nacional, que luego son aplastadas por el país real. Así, vemos como en este comienzo del 2013 nuevamente se utiliza una de las variables a las que, por historia más que por presente, el pueblo argentino teme: la inflación.

El escenario propicio para insertar la estrategia es la discusión salarial en el marco de las negociaciones colectivas. No hay límites para las acciones realizadas en pos de alcanzar el objetivo de generar pánico a la población e intentar debilitar al gobierno: expresiones sacadas de contexto, provocativas preguntas a dirigentes, anuncios de posibles paros, y hasta poco felices comparaciones como las realizadas con el "Rodrigazo" o el paralelismo entre Cristina Fernández de Kirchner e Isabel Perón.

El puntapié inicial de las negociaciones lo dieron bancarios y docentes. Mucho se habla de estas paritarias y desde algunos titulares se anuncia, como viene ocurriendo durante los últimos años, que peligra la firma del convenio. Sin embargo, la realidad nos muestra que desde el 2004, año en el que se institucionalizaron nuevamente las negociaciones colectivas, siempre se ha llegado a un acuerdo y los pronósticos de los medios jamás se cumplen.

Entonces, debemos comprender que las paritarias, como mecanismo legítimo para que los trabajadores negocien salarios y condiciones laborales dignas, es uno de los logros de este gobierno que permitió la recomposición salarial a partir del año 2003. Pero, a su vez, no solamente se ha recuperado el poder adquisitivo de los trabajadores, sino que también se han creado más de 5 millones y medio de empleos, bajando los niveles de desocupación y el porcentaje de trabajadores no registrados.

Asimismo, resulta necesario tener en cuenta que la negociación inherente a la pugna de intereses que hay en juego al momento de discutir salarios no debe ser analizada dramáticamente, acaso como instancias insalvables de conflictividad entre empresarios y trabajadores, sino como situaciones en donde ambas partes pueden acercar posiciones y lograr acuerdos, como de hecho lo demuestra la cantidad de convenios homologados por el Ministerio de Trabajo en todos estos años.

Los argumentos en cada caso ya los conocemos: los empresarios dirán que la presión tributaria es altísima o que los márgenes de ganancia son pequeños. Del otro lado, los gremialistas harán lo propio exagerando los niveles de inflación para alcanzar sus metas de incremento salarial. Ambas partes, pues, se manifiestan en la prensa tratando de anticipar un resultado y condicionar esa negociación. Pero esto es parte de un mecanismo conocido que, a juzgar por lo ocurrido otros años, nunca es definitivo y siempre se llega a un acuerdo. 

Para concluir, cabe destacar que el contexto, tanto nacional como internacional, es similar al de años anteriores, con idéntica tensión de precios por la elevada cotización de los commodities que impactan en los costos internos como por la concentración en la oferta de alimentos, con un puñado de grandes firmas controlando más del 80% de la misma. Por este motivo no habría razón para desdoblar las paritarias, siendo que en las mismas se dispone un esquema gradual de aumento salarial para todo el período acordado como se viene haciendo hasta hoy.

Los medios seguirán anunciando complicaciones en las negociaciones, o dirán que el gobierno pone un techo a los aumentos y así buscarán instalar la idea de lo complejo que será cerrar este año las paritarias; sin embargo, tal vez, una vez más, la realidad indique lo contrario. En la previa, por ahora, todos denuncian, critican y declaran, en lo que ya se ha vuelto el Superclásico del Verano.

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