* Los fabricantes dicen que las grandes marcas son responsables de los aumentos. * Los pequeños talleres soportan la presión del trabajo a destajo.
● Los fabricantes dicen que las grandes marcas son responsables de los aumentos. ● Los pequeños talleres soportan la presión del trabajo a destajo.
La ropa es una industria que no puede ponerse los pantalones: Si bien en el último mes tuvo un aumento del 0.5% respecto de octubre, en la inflación acumulada del año es el segundo rubro que mas subió, sólo superado por Educación. Tanto, que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, amenazó el mes pasado con abrir la importación para bajar los precios del sector. Además, fué uno de los rubros que primero se benefició con la devaluación, empezó a abastecer al mercado interno y actualmente representa el segundo factor más importante de crecimiento industrial.
Minutouno.com salió a entrevistar a algunos pequeños talleres, que funcionan en domicilios o pequeños galpones y funcionan como proveedores de las grandes marcas. Estos pequeños talleres, que pueden arrancar con $300 de inversión en la primer máquina de coser usada, sufren, además, la mala imagen que los ubica como inseguros y sucios, como consecuencia de la muerte de seis ciudadanos bolivianos, en un incendio el pasado 30 de marzo.
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• Vicente es uno de los trabajadores de Intepay: “Antes trabajaba haciendo marcos, pero hasta los pintores desaparecieron, porque los artistas importantes tienen representantes que trabajan con marqueros establecidos”.
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El taller de costura Intepay, ubicado en Paternal está compuesto por 4 personas, tienen 7 máquinas de coser con costos de $400 a $1200 (Unos $5.000 de inversión) y sus clientes principales son unas chicas que venden musculosas estampadas en el interior de coquetos restaurantes de Palermo Hollywood. En esos lugares, las remeras y musculosas no bajan de $35. Intepay recibe $2,50 por cada prenda y puede realizar unas 700 remeras por semana.
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• Ruby González tiene su taller en Chacarita y cuenta que no quiere tener trabajadores en negro, sobre todo porque el Gobierno de la Ciudad está clausurando muchos talleres. Pero sus clientes (una casa de primera línea que Ruby prefiere no revelar) pagan $3 por cada pantalón imposible pagar un sueldo en blanco con esas cifras.
Dice Ruby “La forma que tengo para resolverlo es tomar menos trabajo y matarme resolviendo todo yo sola con mis hijas” resolviendo todo yo sola con mis hijas”
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