Radiografía de las expensas: ¿qué se paga cuando se pagan?

Economía

Las expensas son el karma de inquilinos y propietarios por igual. La plomería, la pintura y los arreglos externos aumentan al ritmo de la inflación (la real, no la oficial), y  provocan dolores de cabeza a más de uno. En total pintar y hacer arreglos de plomería  cuesta hasta un 50% más caro que hace un año.

Lo que usualmente se paga en las expensas son reparaciones en general, sueldo del personal, honorarios de administración y los abonos, que incluyen desinfección, mantenimiento de ascensores, limpieza de tanques, etc. Estos conforman los gastos usuales de un edificio.

Miguel Pacín, administrador de consorcios, afirma que “todo aumenta. La pintura por lo menos un 40%, y la plomería un 30%”. Esto se debe a que “tanto los materiales como la mano de obra subieron”.

Gustavo Baracco, de Reciclados Urbanos, una empresa de refacción y construcción, explica que “hay más demanda de mano de obra, porque la construcción está creciendo, entonces los sueldos de los obreros también”.


Todo sube

“Un edificio de 40 unidades tiene que tener unos $150 de expensas, incluyendo los arreglos más comunes”, detalla Alicia Mineiro, otra administradora. Esto no implica pintar todo el edificio o cambiar instalaciones de gas o electricidad, sino hacer mantenimiento. También hay consorcios que tienen servicios incluidos, como la TV por cable.

Todos estos gastos se dividen en un porcentual de acuerdo a los metros cubiertos de cada unidad (cada departamento).

El terror de los vecinos

Más allá de los gastos habituales, el problema está cuando hay que hacer algún arreglo que no está incluido en el mantenimiento. “Lo más caro es cuando hay que hacer algún trabajo en el exterior, como pinturas, medianeras, etc.”, puntualiza Mariano Olcese, de Administración Consort. Ahí las cosas cambian. Porque para reemplazar el controlador del ascensor o para pintar todo el exterior del edificio, se pueden llegar a requerir cuotas de hasta $200 en expensas eventuales, que no se pagan en proporcional, sino en cuotas fijas por departamento.

Otro problema es que el edificio sea muy antiguo, con lo cuál necesita más mantenimiento. “Un edificio de más de 30 años es difícil de mantener”, asegura Miguel. También la mala construcción atenta contra el bienestar de los inquilinos, ya que las cosas no duran, y hay que reemplazarlas antes de lo esperado.


Sin embargo, hay consorcios y consorcios. “Algunos son muy poco ambiciosos, o no tienen plata, y entonces con lo mínimo se conforman, mientras que otros quieren hacer más cosas, por lo que ponen más plata”, coinciden todos los administradores.

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