Un estudio privado indica que, pese a los anuncios de la presidenta Cristina Fernández de una baja en el índice de desocupación, uno de cada dos cónyuges no trabaja ni busca trabajo. En efecto, entre las personas que están casadas, sólo el 46,1% está ocupado, un 4,1% está desocupado y el 49,8% no trabaja ni busca trabajo, de acuerdo con el informe realizado por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA).
Otros resultados indican que entre los jefes de familia, el 68,8% está ocupado, el 3,2% está desempleado y un 27,6% no trabaja ni busca trabajo, mientras que los hijos mayores de 18 años están ocupados en un 58,0%, el 12,6% está desempleado y el 29,4% no trabaja ni busca trabajo.
El informe aclara que, si bien los jefes de familia tienen un nivel de ocupación mayor, muchos de los que están ocupados enfrentan serías restricciones de calidad en el empleo. Así, por ejemplo, tomando aquellos jefes que tiene un trabajo asalariado (sin contar el servicio doméstico), en el 28,7% de los casos son trabajadores no registrados. Esto es consistente con el hecho de que en el 40% de los casos sus ingresos horarios están por debajo de lo que manda el salario mínimo legal.
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Entre los “trabajadores secundarios” o “segundos generadores de ingresos”, o sea, los cónyuges e hijos en edad de trabajar, el bajo desempleo viene asociado a las bajas tasas de participación laboral. El caso de los cónyuges es paradigmático. Entre los cónyuges que tienen un trabajo asalariado (excluyendo servicio doméstico) el 23,2% está no registrado y el 36,2% tiene un ingreso horario inferior a lo que manda el salario mínimo legal. Es decir, la inserción de los cónyuges que trabajan sería, en promedio, de mejor calidad que la de los jefes de familia.
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Sin embargo, sólo 1 de cada 2 participa del mercado laboral. Es posible que, en muchos casos, cuando un cónyuge no encuentra un trabajo que cubra sus expectativas, su opción es retirarse del mercado laboral (no trabajar, ni buscar trabajo).
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Tasas de desempleo bajas no garantizan una buena situación laboral. Por el contrario, puede estar delatando la presencia de “desempleo oculto” que se manifiesta a través de la baja participación. Los datos sugieren que este es el caso de Argentina, sintetiza el informe.
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