Stellantis detiene en Córdoba por siete semanas la producción de dos pick-ups
Se trata de los modelos Fiat Titano y RAM Dakota, que hasta ahora se fabrican en la planta de Ferreyra y cuya producción se detiene por la caída de la demanda local y regional.
La planta de Stellantis en Córdoba.
La automotriz Stellantis confirmó la suspensión temporal de la fabricación de las Fiat Titano y RAM Dakota en la planta de Ferreyra, Córdoba, debido a la caída de la demanda local y regional.
La medida afecta a uno de los polos industriales más importantes del país y se extenderá durante siete semanas, habiendo comenzado a impactar en la cadena autopartista que gira alrededor de la automotriz y que ya fue informada mediante el sistema de programación industrial que la empresa utiliza de manera habitual.
El freno no será menor: la Titano dejó de producirse a comienzos de octubre y la Dakota se sumará al parate desde diciembre, configurando un bache productivo que se prolongará hasta la segunda quincena de enero, cuando está previsto el regreso del personal.
La suspensión responde a una retracción simultánea del mercado interno y de las exportaciones, especialmente hacia Brasil, el principal destino regional de las pick-ups argentinas, obligando a la compañía a readecuar sus niveles de stock y ajustar la planificación industrial.
La interrupción afecta a toda la cadena de valor autopartista, que depende de los calendarios de fabricación para organizar entregas y niveles de actividad. Pero la empresa busca evitar una acumulación de stock en un contexto de demanda debilitada.
Un anuncio sensible tras semanas de tensión pública
La suspensión llega poco después de la polémica generada por declaraciones de Herlander Zola, presidente de Stellantis para Sudamérica, quien en medios brasileños no había descartado un eventual cierre de plantas en la Argentina, encendiendo alarmas en el sector y entre los trabajadores.
Frente al revuelo, la conducción corporativa salió a desmentir de manera categórica cualquier plan de cierre o desinversión, asegurando que la medida actual es estrictamente coyuntural y vinculada a la dinámica del mercado regional.
Pero las alarmas no son en vano, porque la situación de Stellantis se inscribe en un escenario más amplio: varias terminales argentinas están ajustando turnos y volúmenes ante la contracción del mercado interno y la desaceleración de las exportaciones.
En este contexto, la planta de Ferreyra —que había sido proyectada como un polo regional de pick-ups con inversiones millonarias— atraviesa un período de transición que podría extenderse hasta que el mercado brasileño muestre señales de recuperación.
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