Tomás, maquinista. De Retiro a Pilar

Economía

Tomás viaja en tren al trabajo desde Remedios de Escalada, en el sur del Conurbano, hasta Retiro. Llega, se pone su uniforme, y vuelve a subirse al tren ¿Cómo? Tomás es maquinista en el turno vespertino, empleado de la ex línea San Martín, que va desde Retiro a Pilar.

Trabaja ocho horas, de 21 a 5. “A medida que pasa la semana, voy entrando más temprano”. Tomás tiene 25 años, y hace uno y medio que está en la San Martín. “Cuando entrás cobrás $2000, y yo ahora estoy en $2300”, cuenta.

El oficio de maquinista conlleva mucha responsabilidad.  “Está muy distraída la gente, van escuchando mp3 o hablando por teléfono y no miran la barrera o el cruce, no te dan pelota”. Tomás cuenta que en las últimas dos semanas hubo un accidente por día.

Cada vez que un maquinista vive un accidente mientras trabaja, tiene que ir al médico. “En general lo derivan a un psicólogo, y de acuerdo al diagnóstico le dan entre dos días y una semana, según como cada uno lo tome; algunos muchachos se ponen muy mal”, explica Tomás.

“Las máquinas tienen una cámara para que la policía vea que pasó en cada accidente”. Normalmente los maquinistas van a declarar, para completar los datos del video. “Yo tuve dos accidentes en un año y medio; tuve suerte. Hay muchachos que en diez años llevan más de 15”.

El trabajo de maquinista es duro; de hecho, los empelados se jubilan a los 55 años, diez antes que la mayoría de los trabajadores de otros rubros. Y además, el turno noche es difícil. “Se trabaja bien, pero de noche hay que estar muy atento, porque es una responsabilidad muy grande”, asegura Tomás. Y se sube a la máquina, podando la neblina, rumbo al oeste.

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