Tras sortear todas las crisis del último siglo, una empresa cerró luego de 2 años de gestión libertaria
Con más de 100 años de historia, la textil Emilio Alal S.A. no logró resistir apenas dos años de políticas libertarias. En la era Milei ya cerraron 21 mil empresas, es decir 29 por día, más de una por hora y se destruyeron 270 mil empleos formales.
La política económica de Javier Milei y el ministro Luis Caputo está provocando un auténtico industricidio. En los primeros dos años de gestión libertaria se vieron obligadas a bajar sus persianas más de 21 mil empresas, a razón de 29 por día, más de una por hora. Se destruyeron además 270 mil puestos de trabajo formales.
El impacto de las apertura indiscriminada de las importaciones, sumada al derrumbe de la demanda producto de la caía del poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores, componen una tormenta perfecta de la que no pueden escapar ni las firmas con más historia de la Argentina.
Así lo advirtió este martes la diputada nacional Julia Strada quien se hizo eco del cierre de una empresa histórica para el entramado productivo nacional.
En sus cuentas en las redes sociales Strada advirtió que "cierran empresas con más de 100 años de historia. Esto es una catástrofe". Es decir, cerró una empresa que atravesó cada una de las más que recurrentes crisis de la Argentina a lo largo del último siglo pero que no logró resistir dos años de políticas libertarias.
Y detalló: "Cerró sus dos plantas de hilados en Goya - Corrientes- y en Villa Ángela -Chaco- la empresa EMILIO ALAL S.A, una pyme que tiene más de 100 años en Argentina. Más destrucción de fuentes de trabajo y más de 250 personas en la calle".
"Las razones: 'La apertura indiscriminada de las importaciones de hilados, telas y prendas de vestir nuevas y también fardos de ropa usada, provenientes en su mayoría de países asiáticos, la caída del poder adquisitivo en nuestro país que impactó negativamente en la demanda de textiles, elevados costos financieros, atraso cambiario, costos laborales y energéticos y elevada carga impositiva, ha generado una perdida significativa de la competitividad para la producción nacional'", citó la legisladora
Cierre de empresas
Si bien la actividad económica y el PBI muestran un crecimiento durante el gobierno de Milei impulsados por un muy pocos sectores como el energético, el minero y el campo, el tejido productivo no corre con la misma suerte. La caída del empleo en los últimos dos años funciona como una radiografía de una crisis que golpea con fuerza a sectores industriales clave como el textil, el metalúrgico y el automotor.
En los dos primeros años de la administración libertaria, se perdieron 21.046 empleadores, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) a octubre de 2025, mientras que la desaparición de estas empresas se tradujo en una caída de más de 270 mil puestos de trabajo.
La falta de políticas industriales, junto con una apertura indiscriminada de importaciones, afectó severamente a sectores clave de la economía.
Desde la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) precisaron que se cerraron 523 empresas (-8,6%) en toda la cadena textil-indumentaria y afines, mientras que en el segmento de confección hay unas 225 compañías menos (-8%), basándose en datos de la SRT.
Este escenario derivó en una fuerte destrucción de empleo privado. En los últimos 24 meses se perdieron 17.658 puestos de trabajo registrados, lo que representa una contracción del 15%, con fuertes caídas en rubros como ropa interior (-21%), indumentaria deportiva (-21%) y tejidos de punto (-20%). Solo el segmento de indumentaria para bebés y niños mostró una leve recuperación (+0,6%).
Desde el sector advierten que la crisis combina factores como el desplome del consumo, la apreciación cambiaria, los costos financieros elevados y una apertura comercial que aceleró el ingreso de importaciones.
El panorama no es mejor en la industria metalúrgica. Los datos de empleo también muestran un fuerte deterioro, con un retroceso del 2,9% interanual, mientras que el 83,3% de las empresas ya anticipó que mantendrá o reducirá su dotación de personal.
Rubros como autopartes, fundición y bienes de capital continúan en terreno negativo y consolidan un escenario de fragilidad, sin señales claras de recuperación en el corto plazo. En cuanto a las expectativas, el 67,4% de las empresas indicó esperar que su nivel de producción se mantenga sin cambios o disminuya.
Otro sector golpeado es el de la Construcción que registró una caída del 8,3% en la cantidad de empleadores, tras el parate de la obra pública y los escasos recursos con los que contaron las provincias durante el primer año y medio de gestión para continuar los trabajos de infraestructura. En los primeros dos años de la administración, el sector tuvo que prescindir de 74.359 trabajadores en relación de dependencia, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).
La debilidad del entramado industrial también se refleja en los últimos datos de la industria automotriz. La producción nacional se desplomó 30,3% en diciembre respecto de noviembre y 30,4% interanual, con apenas 26.468 unidades fabricadas, según el informe de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA).
Con este cierre, el sector terminó el año con una caída acumulada del 3,1% frente a 2024, confirmando un fuerte deterioro en el segundo semestre, tanto en automóviles como en utilitarios, y marcando uno de los peores registros productivos de los últimos años.
En los últimos dos años se registraron cierres de plantas y salidas de líneas productivas de empresas clave como Faurecia, Tenneco, SKF, Dana y Motherson, además de reducciones y relocalizaciones en firmas como Corven, Lear y Maxion Montich.
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