Tres personajes le ponen ficción a la realidad de Skanska

Economía

*Al parecer, los cheques que habría pagado la empresa sueca por bienes y servicios inexistentes fueron cobrados por un sargento de la policía, una inmigrante rusa y dos empleados de una “cueva” de la city porteña.
*Se trata de un típico mecanismo para ocultar el verdadero destino del dinero y, sin dudas, será un elemento clave investigación.

El caso Skanska se va convirtiendo poco a poco en un guión digno para una película de Woody Allen. Tres personajes tan disímiles pero unidos por un mismo fin se embarcan en una aventura inigualable de risas, amenazas, cartas y escuchas varias. El objetivo será mensurable: plata y supuestas coimas. ¿Pero de qué estamos hablando? No, no se trata de un nuevo film sino del caso de corrupción que se puso de moda esta última temporada: Skanska.


 

La historia es así: los cheques que habría pagado la empresa sueca por bienes y servicios inexistentes fueron cobrados por un sargento de la policía, una inmigrante rusa y dos empleados de una “cueva” de la city porteña, cuenta Página/12.

 Todo indica que habrían entregado la plata en efectivo a la constructora sueca

Curiosa, llamativa y repetida -algo similar ocurrió en el caso IBM-Banco Nación, donde quienes aparecían como cobradores de los cheques eran una mesera, un bailarín y un muerto-, la historia de este caso que no para de dar sorpresas y llega a niveles impensados. Tres personajes se juntan casi por casualidad con el objetivo de llenar las arcas de ¿funcionarios?, ¿empresarios?

Esta participación extra podría decirse que es un típico mecanismo que se aplica para ocultar el verdadero destino del dinero y será un elemento clave en las dos investigaciones en marcha: es una prueba de evasión impositiva y un fuerte indicio sobre la existencia de coimas.

Un sargento de la policía, una mujer de origen ruso ex moza de un bar y ahora vendedora en un negocio céntrico, y dos empleados de una típica “cueva” dedicada a cambiar cheques. Ellos son parte de la historia Skanska. Todo indica que habrían entregado la plata en efectivo a la constructora sueca.

Al declarar como testigo, el policía le contó al juez que está retirado y que cobra 300 pesos por semana por firmar papeles una vez por semana para una persona cuyo nombre ignora. Por su parte, la mujer extranjera aseguró que sus trámites para cobrar cheques son favores que le hace a su pareja. El hombre ahora está imputado. Y los dos cobradores repitieron, palabras más palabras menos: “No me acuerdo quién me trajo esto”.

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