Uno de cada tres empleos tiene una irregularidad

Economía

La máxima asignatura pendiente en materia redistributiva del gobierno de Kirchner es el trabajo en negro: Los empleos precarios, con paga insuficiente y que además no tributan al sistema vuelven estériles las medidas con pretensiones redistributivas como la suba del piso en Ganancias o la fijación del salario mínimo.



Según la consultora IDESA, el empleo “en negro” puede ser la consecuencia de empresas que deciden aumentar su rentabilidad eludiendo los controles estatales o bien “el resultado de un diseño normativo que no se adapta a las características de determinados tipos de trabajadores y empresas”



Concretamente, lo que propone la consultora es que las categorías laborales son demasiado rígidas y que no dan cuenta de la realidad normativa de algunos empleos surgidos tras la década del 90.



Para apoyar esta idea, IDESA difundió un estudio realizado sobre datos oficiales recientemente producidos a través de un módulo especial de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC:


 


Según este relevamiento, el 46% de los ocupados entra en alguna variante de informalidad. Dentro de ella, prácticamente, la mitad serían trabajadores por cuenta propia, del servicio doméstico o trabajadores contratados “en negro” en la administración pública. La otra mitad corresponde al empleo asalariado “en negro” generado por empresas privadas.


 


La información permite tipificar el empleo privado en función de tres grandes categorías: 

* Un 54% del empleo asalariado privado es “en blanco” y lo generan empresas que siempre otorgan facturas o tickets en sus ventas y tienen todo su personal “en blanco”.
* Un 13% del empleo asalariado es “en negro” y lo generan empresas que nunca emiten una factura o tickets en sus ventas y tiene todo su personal “en negro”.
* El 33% restante del empleo asalariado lo generan empresas que no siempre dan factura o ticket cuando venden, o no tienen todos sus trabajadores “en blanco”.


En otras palabras, poco más de la mitad de los empleos los generan empresas privadas que operan en la formalidad plena, es decir, tienden a cumplir con las principales normas laborales y tributarias. En la mayor parte, se trata de empresas grandes y medianas. En el sentido opuesto, un 13% del empleo asalariado privado es generado por empresas que operan en la total ilegalidad, tanto laboral como tributaria. En este caso, prevalecen las microempresas con hasta 5 trabajadores.
Finalmente, se observa que un tercio del empleo es generado por empresas “grises”. Esto es, cumplen sólo con una parte de las normas tributarias y laborales. Su forma de operar es la semi-legalidad aunque con una fuerte propensión hacia los incumplimientos. Por ejemplo, estas empresas tienen aproximadamente el 70% de sus trabajadores “en negro”.


 “¿Se trata mayoritariamente de conductas motorizadas por la noción poco ética del lucro basado en el incumplimiento? –se pregunta el informe de IDESA- ¿O, alternativamente, lo que está sucediendo es que se hace muy complicado –tal vez imposible– para estas empresas cumplir con todas las normas legales (impositivas, regulatorias, laborales y de seguridad social)?

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