Adriana Aguirre: "Mi marido me tuvo caliente desde el principio"

Espectáculos

Invitada a Chiche en vivo, Adriana Aguirre fue presentada por Samuel "Chiche" Gelbung como una mujer con una larga trayectoria, que a los 54 años aun mantiene una escultural figura.

La bailarina y vedette agradeció los cumplidos del periodista y enseguida tuvo que contestar la pregunta sobre por qué se había casado Ricardo García, un personaje que en muchas oportunidades tienen más protagonismo que ella misma. Acostumbrada a tener que explicar una relación que desde afuera parece inexplicable, dio sus razones “él se ríe de si mismo y de todos, es un gran irónico que se ríe de todo y de todos”  explicó “él me hace feliz y a esta altura lo que quiero es un tipo que me haga bien ” dijo enamorada.

Lo cierto es que a partir de ese momento Ricardo García ocupó casi en su totalidad la entrevista. Al principio la producción del programa mostró el último escándalo que lo tuvo como protagonista y fue cuando fue desalojado por la fuerza en Intrusos del espectáculo, después de trenzara en una acalorada discusión con una panelista por las cualidades artísticas de su mujer.

Aguirre solo atinó a decir que esos episodios le hacían mal pero no dejó de defenderlo “él ejerce una extraña fascinación sobre la gente” dijo convencida, a lo que Chiche le retrucó con “vos está más loca que él” y la vedette, tranquila, contestó “puede ser, pero todos estamos un poco locos”.

Después contó que gracias a su esposo estaba en Bailando por un sueño, ya que él había mandado una carta a Tinelli (“sin mi consentimiento” aclaró Aguirre) para que la convoque.

Después contó como había conocido a semejante personaje “fue en un hotel que él tenía en Recoleta”  recordó “él me tuvo caliente desde el principio, durante varios meses hasta que al final me dio bola” contó. En ese momento y como viene ocurriendo en cada aparición pública de Adriana, Ricardo García se sentó a la mesa para compartir la entrevista.

“Ella se olvida de contar algunas cosas” arrancó el empresario “no contó que como al principio me dijo que tenía que esperar porque tenía una agenda muy ocupada, yo no la llamé más hasta que fue ella la que me buscó y de ahí la mantuve calentita por varios meses” contó García.

Adriana contó que si bien tuvo que esperar, el empresario la sorprendió sexualmente “la verdad es que tuvo un buen rendimiento pero con los hombres siempre hay alguna sorpresas” dijo entre risas. En ese momento la entrevista se puso más hot “reconozco que utilizamos juguetes sexuales aunque una vez los tuve que sacar de casa porque los encontró la mucama y me dio vergüenza” contó divertida.

Claro, Chiche quiso saber cómo era sexualmente el marido de la vedette “es normal, la tiene normal” contó sin tapujos “aunque me acuerdo que tuve una pareja que era descomunal” contó ante la sorpresa de su marido “y si, porque el tamaño siempre importa” afirmó envalentonada.

De vuelta con el inefable Ricardo, el marido de Aguirre no tuvo problema de contar detalles de la vida sexual de ambos “lo hacemos dos veces por semana porque Adriana planea hasta eso” dijo con una sonrisa “a mitad de la semana y también me toca el domingo” contó.

“¿De qué vivís?” preguntó el conductor más adelante “fabriqué perfumes, tuve el hotel y un cementerio de perros” explicó “ahora estoy en gastronomía, tengo dos restaurantes en recoleta y Puerto Madero”; y agregó “pero ojo, yo tuve que bancarla durante un largo tiempo”, declaración que hizo saltar como un resorte a Aguirre “¡Yo te banqué a vos!” dijo con fingido enojo.

Para el final y ya con la entrevista completamente copada, Ricardo García confesó que para entretenerse se fija obsesivamente en el rating “miro como mide ella, soy como un director técnico que le indica qué tiene que hacer para mantener el rating”.

Como no podía ser de otra manera y dada la excentricidad de la pareja, el epílogo no podía ser más desopilante, porque antes de irse la Aguirre le preguntó a Gelblung si tenía juguetes sexuales en su casa “tomatelás, yo tengo licuadora y aspiradora pero eso no, yo vivo en una casa decente” contestó entre risas el anfitrión.

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