Por qué "Every year After", la nueva apuesta de Prime Video puede ser la sucesora de "Off Campus"
Las series de Prime Video encontraron una manera de contar historias de romance fuera de lo común y "Every year after" es una de ellas.
Foto: (Prime Video)

Cuando Prime Video demostró que una adaptación literaria se puede hacer sin romper la esencia del libro, nunca más abandonó ese nicho y qué agradecidos que estamos. Es que hacía tiempo no se veía una combinación tan perfecta entre el género new adult romántico y las páginas de una historia que empezó como una imaginación.
Fue "The Summer I turned Pretty" la serie que rompió todos los esquemas en este contenido, pero después llegó "Off Campus" y la apuesta fue superadora.
De hecho, hacía años que no se escuchaba que una adaptación literaria superó a la historia original como sucedió con "Off Campus". Sin embargo, ahora la expectativa es mayor y "Every year after" consiguió volver a posicionarse como una de las mejores producciones de la plataforma en lo que va del año siendo una digna sucesora de la serie basada en los libros de Elle Kennedy.
Ya vimos a los chicos perfectos, escritos por mujeres y repletos de green flags. Ahora toca volver al drama y a uno de los trópicos favoritos de las lectoras: "el friends to lovers with a second chance" (amigos a amantes con una segunda oportunidad).
Basada en el libro de Carley Fortunee, "Every summer after", esta historia se estrena este 10 de junio en Prime Video y consta de ocho episodios. La serie cuenta la historia de Percy (Sadie Soverall) y Sam (Matt Cornett), dos jóvenes que empezaron su amistad a orillas del lago en Barry´s Bay, pero que luego se convirtió en un amor que creció durante seis veranos. Aunque, en medio, tuvieron un error que lo rompió todo. Diez años después, Percy vuelve a Barry´s Bay y Sam sigue ahí, con todo lo que nunca se dijeron.
Así es cómo empieza un romance con grandes aciertos narrativos y uno de los más importantes en Every Year After reside en su estructura. La serie maneja las dos líneas temporales no como un simple recurso de montaje, sino como el latido constante de la nostalgia. Los flashbacks a esos veranos dorados de la adolescencia están filmados con una luz cálida, casi analógica, que contrasta bellamente con la paleta fría, pesada y melancólica del presente en el que se reencuentran y están todos distanciados.
Esta dualidad nos permite entender la gravedad de lo que perdieron. No vemos solo a dos adultos distanciados; vemos, en tiempo real, cómo se construyó ese lazo indestructible y cómo dolió cuando se agrietó. Es un rompecabezas emocional donde cada recuerdo del pasado resignifica las miradas incómodas del ahora.
En esta producción, el lago no es una mera locura visual o un decorado bonito; Barry's Bay se consolida como un personaje fundamental. Es el refugio donde el tiempo parece detenerse, el lugar que guarda sus secretos de medianoche, sus risas adolescentes y, también, el eco del error que los separó. El agua funciona como un espejo de sus propias almas: a veces calma y cristalina, a veces turbia por lo que decidieron callar.
El regreso de Percy tras una dolorosa pérdida familiar la obliga a enfrentar no solo a Sam, sino al miedo paralizante de sentir que ya no pertenece al único lugar que alguna vez sintió como su hogar. El miedo a afrontar los sentimientos y la inmensa dificultad de pedir perdón o auto perdonarse se vuelven los verdaderos protagonistas de esta historia que, además de romántica, termina siendo de superación. La serie comprende con una madurez asombrosa que el perdón no es un botón que se aprieta, sino un proceso lento, doloroso y, a menudo, aterrador. La confianza rota es un cristal difícil de reconstruir, y la historia no le escapa a esa incomodidad.
Eso sí, nada de este viaje emocional funcionaría si no creyéramos en la conexión de sus protagonistas, y la química entre Sadie Soverall y Matt Cornett es, sencillamente, sublime. Hay una tensión silenciosa en la forma en que se buscan con la mirada, un respeto por la vulnerabilidad del otro que traspasa la pantalla de manera orgánica. Pero el acierto de casting no se detiene en ellos; el elenco secundario dota a la serie de una calidez familiar que abraza al espectador en los momentos más oscuros.
Every Year After es un trabajo hecho con un respeto y una madurez admirables hacia la obra original de Carley Fortune. Nos demuestra que el amor verdadero no siempre es lineal ni perfecto, sino que a veces es caótico, se equivoca y requiere la valentía de mirarse a los ojos y aceptar las cicatrices. Una serie hermosa, sumamente emotiva y nostálgica que no se queda en la fantasía rosa. Hay un salto temporal, un misterio y un error del pasado que los separa por años.
El romance actual está pegando fuerte porque la juventud ya no compra parejas perfectas, sino personajes reales que la cagan, que lidian con la culpa y que muestran lo difícil que es perdonar cuando crecés. El secreto de estas adaptaciones no es solo replicar las páginas del libro, sino lograr transmitir esa melancolía única que te deja el primer amor.
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