Bailando por un sueño 3. Epílogo

Espectáculos

*Con un promedio de más de 30 puntos de rating, el programa de Marcelo Tinelli fue el más importante del año.
*El envío tuvo una repercusión que excedió la televisión para instalarse como un fenómeno social.

Hace apenas tres horas se terminó la temporada 2006 de la televisión argentina. En que el final de Bailando por un sueño 3, el segmento más visto de ShowMatch, tiene la categoría de evento de cierre, de final apoteótico que no admite ninguna sombra, ningún otro programa que se le arrime a la categoría de fenómeno popular. Como dijo con sorna Samuel “Chiche” Gelblung “le advierto al gobierno, mañana no va a haber más Bailando por un sueño y la semana que viene se va a armar un gran bolonqui en la Argentina”.
Ironías aparte, ShowMatch, el programa ideado y conducido por Marcelo Tinelli, tuvo como nunca en su larga historia una repercusión que excedió el acotado marco televisivo, para expandirse a todas las conversaciones, a todos los ámbitos, un fenómeno que solo puede ser comparado con las repercusiones que puede alcanzar el deporte, y más específicamente, el fútbol.

Durante poco más de 11 semanas (la tercera edición de Bailando por un sueño comenzó el 2 de octubre), el envío fue el más visto en la televisión argentina, manteniendo un promedio de 30 puntos de rating, con miles y miles de televisores clavados en Canal 13, cientos de miles de hogares que a las 22:30 siguieron las vicisitudes de las 15 parejas iniciales, que comentaron al otro día las bajas, las peleas entre participantes, los encontronazos con el jurado. Y claro, la repercusión mediática de un programa que se reprodujo hasta el cansancio en diferentes envíos de todos los canales, que a favor o en contra, funcionaron como satélites de ese gran planeta televisivo llamado ShowMatch.

Marcelo Tinelli volvió a validar sus títulos de animal de los medios, con un particular olfato para el gusto popular, un periodista-conductor-empresario con la suficiente cintura para cambiar a tiempo, para torcer el rumbo de sus productos cuando los resultados no son los esperados. Y otra vez, demostrar que la audiencia cautiva no le pertenece a ninguna pantalla, que él es el patrón y como tal impone condiciones a cada canal -“te pelea hasta la pausa, hasta la promo” decía hace apenas unas horas Adrián Suar, el gerente de programación del 13- , seguro de su peso y conciente de los resultados favorables que puede generar en cualquier pantalla.

Atrás van quedando los escándalos, las peleas entre Sofovich y el uruguayo Javier Rojas, la teta al aire de Ximena Capristo, las lágrimas, la renuncia de “El Padrino” tratada por los medios cual dimisión de un ministro, la “técnica” impecable de la Fidalgo, las broncas, la sobreexposición permanente de Nazarena Vélez, las condiciones de María Valenzuela, la garra de la “Tigresa”, los sueños de los concursantes, Maradona que calificó generosamente, Lafauci que le dió piquitos a Moria, las historias más o menos desgarradoras, Reech como la “entendida” en la materia, Florencia de la V y su humor bizarro. Todos, pero todos los acontecimientos de Bailando por un sueño 3 comienzan a desvanecerse, para que la figura de Tinelli, una vez más, sea la que perdure. Como viene sucediendo desde hace 17 años.

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