"¡Dale gas!": cómo nació la icónica frase que inmortalizó Oscar "Negro" González Oro
La famosa frase que se popularizó y hasta el día de hoy se sigue oyendo en la boca de los argentinos tiene una cotidiana y divertida historia como origen.
"¡Dale gas!", la icónica frase que inmortalizó el Oscar Negro González Oro.
La partida de Oscar "Negro" González Oro a los 74 años en su residencia de Punta del Este conmovió profundamente al periodismo y al ambiente del espectáculo. Radicado en Uruguay desde 2020, el inolvidable conductor fue durante décadas la voz imprescindible de la mañana, logrando entablar un vínculo directo, cálido e irrepetible con millones de oyentes.
A lo largo de su prolífica carrera radial, existió una muletilla que se convirtió en su sello inconfundible y en una inyección de energía para encarar la rutina: "¡Dale gas!".
Durante años, la audiencia interpretó esa consigna como una metáfora vital sobre acelerar, ponerle entusiasmo al día a día o empujar para adelante. Sin embargo, detrás de ese mito popular se escondía un origen tan cotidiano como divertido.
"¡Dale gas!": cómo nació la icónica frase que inmortalizó Oscar "Negro" González Oro
La célebre frase no nació como una reflexión motivacional, sino como una simple indicación técnica dentro del control de Radio 10 durante las emisiones de El oro y el moro. La indicación estaba dirigida originalmente al operador del ciclo, cuyo apellido era Gazaniga.
En el frenético ritmo del aire, el pedido inicial de "Gas, Gazaniga, Gazaniga, Gas" fue mutando y sintetizándose hasta convertirse en el icónico "¡Dale gas!".
Aquel práctico código interno entre el conductor y la consola terminó traspasando el micrófono para quedar guardado para siempre en la memoria colectiva del país.
De qué murió El Negro Oro, a sus 74 años en Uruguay
Previo a su fallecimiento, El Negro Oro había revelado públicamente las graves dificultades físicas que limitaban su vida diaria en Punta del Este. Aunque no se precisó un diagnóstico médico único como causa del deceso, el periodista padecía una conjunción de afecciones crónicas que agravaron drásticamente su cuadro en el último año.
Entre los principales problemas de salud que desencadenaron su desenlace se encontraban:
- Complicaciones respiratorias graves: el locutor confesó meses antes de su muerte que caminar apenas diez cuadras lo dejaba sin aire y sentía que requería asistencia médica inmediata.
- Pérdida de movilidad y equilibrio: sufría una constante inestabilidad física que le dificultaba desplazarse por sus propios medios sin correr riesgos de caídas.
- Antecedentes cardíacos severos: su salud cardiovascular se encontraba comprometida desde 2017, año en el que debió ser sometido a una delicada cirugía a corazón abierto donde le colocaron tres bypass.
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