Desenfreno y lujuria en una noche gótica de Gran Hermano

Espectáculos

*Hubo barro, vestuario “hot”, amagues de striptease, besos y un ambiente cargado de erotismo.

La noche del “Pantano Gótico” sirvió para liberar un poco de presión, porque después de todo e incluso con las lógicas situaciones dramáticas, Gran Hermano no deja de ser un juego y en esta oportunidad, más allá del nerviosismo que impregna cada una de las acciones de los seis nominados que esperan hasta el lunes el veredicto de la gente, los chicos se dedicaron a divertirse, estimulados por el programa que les preparó un apropiado entorno erótico-festivo.

Con una copa en la mano e hiper producidos para la noche gótica con el vestuario que les proporcionó la producción del programa, entraron al sum y se sorprendieron con la escenografía del lugar: un ambiente convenientemente oscuro, presidido por una jaula gigante con gruesos barrotes, una bañera con botellitas de champagne sumergidas en el barro líquido, los infaltables caños para estimular algún striptease espontáneo y una pecera gigante llena de anguilas de donde los participantes tenían que sacar la cerveza.

Y la fiesta empezó tímidamente pero con los chicos decididos a divertirse. Los pasitos de baile se sucedían de manera rutinaria con el fondo de la música electrónica mezclados con aullidos, supuestamente terroríficos.

Mientras que el alcohol hacía lo suyo en los trece bailarines, la lencería erótica suministrada por la producción del programa empezaba a estimular a todos. Así, se podía ver a Griselda como una Gatúbela de cabotaje mostrando sus atributos físicos, a Sebastián con galera, musculosa plateada y pantalones de raso negro, Nadia con un mínimo atuendo sadomasoquista y el resto con mucho cuero, tachas, cadenas, borceguíes negros, medias de red y todo el esperable vestuario gótico-hot.
 
El primero que se le animó a la bañera llena de barro fue Sebastián y luego le siguió Jonathan. Poco a poco la temperatura fue subiendo -probablemente por el alcohol y la profusión de cuerpos jóvenes y semidesnudos- y ahí si todos (con excepción de Diego que se retiró silenciosamente) se empezaron a embadurnar en barro, frotándose y toqueteándose.
 
Como siempre, Nadia bailó en el caño mientras que Jessica -¡cuándo no!- aprovechó para acorralas a Jonathan y besarlo apasionadamente hasta que terminó la fiesta. Pronto volaron los corpiños -quedando las pezoneras para los pechos de las chicas-, y luego también las bombachas y lo calzoncillos, para que todos lucieran sus microscópicas tangas.

Evidentemente que la noche del “Pantano Erótico” fue de una alegría un poco forzada, pero cumplió con el cometido de seguir manteniendo interés en los que pasa en la casa y entretener a los participantes. Pero además e involuntariamente, se pudo comprobar que la estadía en la casa no hace más que acentuar una tendencia que se viene observando desde hace un tiempo: la alarmante suba de peso de algunos de los jugadores, principalmente de las chicas.

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