Diego Céspedes, el director de "La misteriosa mirada del Flamenco" reveló detalles exclusivos de la historia
La película, que ya se encuentra disponible en MUBI es una mirada poética sobre el amor y las realidades de las personas queer. Los detalles.

Ciertas películas que deciden habitar el desierto no como un vacío geográfico, sino como un lienzo donde el dolor, la belleza y la resistencia queer se funden en una sola imagen. La llegada de "La misteriosa mirada del flamenco" a la plataforma MUBI viene a confirmar por qué el cine latinoamericano sigue siendo el refugio absoluto de las historias que verdaderamente importan.
Ganadora del prestigioso Gran Premio Un Certain Regard en el Festival de Cannes, la ópera prima del realizador chileno Diego Céspedes es una bellísima, desgarradora y sumamente necesaria fábula que cruza el drama histórico, el western y el realismo mágico para narrar los primeros brotes de una peste que muchos prefirieron tildar de maldición.
Ambientada en 1982 en un polvoriento pueblo minero del desierto de Atacama, la trama nos sumerge en el frágil santuario de Lidia (Tamara Cortés), una niña de once años criada por un grupo de artistas disidentes que trabajan en una cantina local. En el centro de este hogar por elección se encuentran Flamingo (Matías Catalán), la estrella magnética del show, y Mama Boa (Paula Dinamarca), la formidable matriarca que gobierna el lugar con una mezcla de disciplina y ternura adquirida a fuerza de golpes. Cuando una misteriosa y mortal enfermedad —la sombra latente del VIH— comienza a propagarse, la superstición local crea un mito cruel: se dice que el mal se transmite entre hombres a través de una simple mirada al enamorarse. Es en este cruce de miedo y poesía donde la película sella un contrato emocional inquebrantable, demostrando cómo el amor busca abrirse camino incluso en las condiciones más áridas del mundo.
Para desenterrar las complejidades poéticas de esta historia y reflexionar sobre la importancia de mirarnos a los ojos en épocas de tanta hostilidad colectiva, desde minutouno.com mantuvimos una charla íntima y exclusiva con Diego Céspedes. A continuación, el director nos abre su cabeza y su sensible mirada sobre un cine que nace directo del corazón.
La entrevista completa con Diego Céspedes
El equilibrio entre la aspereza del desierto y la poesía visual
Pregunta: ¿Cómo hiciste para combinar desde el guion —que me parece excelente— el trabajar temas ríspidos y áridos, pero sin perder esta poesía y esta belleza que caracteriza un poco a tu lenguaje cinematográfico?
Diego Céspedes: "Creo que, siendo honesto, releyendo y que lo que releo me haga sentido o me siga emocionando o siga encontrando algo que me saque sonrisas o me cause pena, es algo súper intuitivo, creo. No tiene una respuesta tan estructurada, es bastante intuitivo en todos los procesos, desde la escritura del guion, desde conocer al elenco, como ellos también reescriben el guion, desde el montaje, todo voy haciéndolo de una manera muy intuitiva y con unas bases firmes, pero que también están dispuestas a moverse. Creo que eso, soy muy desde la panza, diría."
La mirada desprejuiciada de la infancia
Pregunta: Al hablar de esta película y tener esta perspectiva de la mirada de un niño, ¿qué es lo que te permite contar Lidia que a lo mejor no habrías podido contar desde la perspectiva de un personaje adulto?
Diego Céspedes: "Sí, es que creo que todos nos vamos formando como pensamos cuando nos vamos exponiendo al mundo adulto, a la oscuridad del mundo adulto, a los prejuicios, a la parte buena y a la parte mala. Es imposible generar una estructura en una cabeza cuando ya vamos creciendo. Pero los niños es todo lo contrario, o sea, vienen de una inocencia puramente humana y eso hace que, por ejemplo, una niña no se tenga que preguntar qué tienen los personajes que más quieren entre sus piernas, sino que simplemente reconoce amor, reconoce ternura o todo lo contrario, reconoce la violencia. Entonces eso nos lleva a que la emoción que mueva la película sea mucho más primaria y hable desde sentimiento desprejuiciado de una manera más directa."
El alcance global del cine latinoamericano y el refugio de las plataformas
Pregunta: Respecto al premio tan importante en Cannes en Un Certain Regard y ahora la llegada y distribución a través de MUBI, que te permite un alcance global con una audiencia masiva, ¿cómo vivís que una película tan arraigada en tu país se vea en todo el mundo? ¿Nuestra conexión con otras culturas?
Diego Céspedes: "Ha sido muy genial esta conexión porque creo que es una película profundamente chilena, profundamente latinoamericana pero que habla de temas globales. Creo que todos estamos cansados de este capitalismo salvaje, de este individualismo sin sentido y creo que cuando se retoman los temas de comunidad, de mirarse, cosas tan básicas como mirarnos a los ojos de nuevo, ir al alma del ser humano, volver a creer que tenemos alma, me parece global. Todos queremos un espacio en el mundo, desde Rusia hasta Chile todos queremos encontrar un espacio en el mundo".
"Todos estamos tremendamente cansados de los gobiernos inoperantes que tenemos y que están siendo reelectos y electos por todo el mundo. Todos estamos cansados de tener miedo de que nos manipulen, entonces volver a creer en la comunidad, en el ser humano hace que la película sea global y lo he vivido así en todas las partes que se han mostrado".
"Y ahora en esta segunda vuelta que va a tener a las plataformas va a ser una que llegue a los países donde estuvo más limitado; en Argentina, por ejemplo, los gobiernos que tienen ahora, los recortes de cultura y la represión a la cultura terrible que están teniendo, va a ser la manera de llegar. Me hubiese gustado que hubiesen sido las dos (salas y streaming), pero ahora permite llegar a los rincones y eso es lindo, volver al discurso más potente".
La cinta, que ya se encuentra disponible en MUBI desde el pasado 12 de junio es una mirada poética del amor y la resiliencia que también refleja la marginación y la violencia que enfrentan las comunidades Queer en la actualidad.
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