El debut de "Soñando por bailar"

Espectáculos

A falta de "Bailando por un sueño", y como una suerte de "lado B" del reality de Tinelli, empezó el nuevo ciclo de Ideas del Sur.

Les tomó tres horas, pero finalmente Mariano Iúdica y Viviana Canosa presentaron a los 22 participantes del nuevo reality show de Ideas del Sur, "Soñando por bailar". El programa es una suerte de "lado B" de "Bailando por un sueño", donde se mostrará la preparación de los futuros participantes del concurso mediático. 

El programa arrancó en la noche del martes en el Hotel Marco Polo Suite de la isla del Tigre, donde la producción instaló una escuela de baile especial para los alumnos, que fueron seleccionados entre 25 mil postulantes. El ciclo será seguido de cerca por Iúdica a través de "Este es el show", y las galas de eliminación serán conducidas por Canosa. 

A la hora de conocer a los participantes y sus historias, hubo varias sorpresas –que eran totalmente esperables-. Por ejemplo, Emiliano Messina fue presentado como “un luchador de la vida” ya que le falta un brazo. 

También estuvo Julieta Biesa, una despampanante morocha de 28 años oriunda de Mar del Plata. Ni bien bajó del barco, Canosa le preguntó sobre su busto: “¿Esa delantera es natural?”. A lo que la participante respondió que no, que se trataba de siliconas.

Pero el asombro llegó segundos después. Julieta confesó que era travesti y que no estaba operada. “¿Y cómo vas a hacer cuando te pongas la bikini?”, le preguntó con bastante poco tacto la chimentera. Pero la participante salió del paso diciendo que “había una serie de tips” para ocular el asunto. 

Los perfiles de los 22 participantes. 

Agustina Soma, 22 años. Es de Ramallo, provincia de Buenos Aires. Es modelo y actriz. Siente que va consiguiendo las metas que se propuso hasta ahora, esta confiada que donde va, es el centro de atracción. Y disfruta de serlo.

Ailen Rodríguez, 19 años. Es una persona con muchas ganas de vivir, porque comprende a través de su ser más querido, lo que significa la palabra vida. Estudia circo.    

Andrea López, 25 años. Es estudiante de educación física. A los 17 años decidió irse de su ciudad natal, Calafate, hacia Córdoba. Su ex novio la dejó por teléfono, el pasado 14 de febrero, Día de los enamorados.

Barbara Franco, 20 años. Tiene un origen muy humilde, de pasillos angostos y casillas; pero esto no la limitó en sus sueños, y llegó a convertirse en modelo arriba y debajo de las pasarelas. Ahora vive en el barrio porteño de Las Cañitas.
                    
Eugenia Lemos, 25 años. Es la típica estudiante de teatro que no para de buscar su lugar en el medio y se presenta en todos los casting que puede. Esta vez tuvo suerte.       

Janah Grinfeld, 25 años. Es modelo y se considera una mujer competitiva y leal a sus convicciones. Está de novia hace dos años y medio, y vive en La Plata. 

Julieta Biesa, 28 años. Julieta sabe lo que es soñar y cumplir sus sueños, por mas lejanos que parezcan. Disfruta el apoyo incondicional de su familia en todas las decisiones que tomó, inclusive la de estar en la isla y lejos de la contención de ellos. Es marplatense y travesti. 

Maria Laspiur, 25 años. Con ella no hay que dejarse llevar por las apariencias, parece una típica chica que escucha reggaeton, pero en su mp3 solo hay lugar para el metal. Si bien su cuerpo es de una modelo, está interesada en otras cosas menos superficiales y actualmente transita su 5to año de psicología.

Paula Ávila, 19 años. Paula es modelo y patinadora artística. Siente el apoyo incondicional de su familia para todo lo que emprende. Sus raíces están en Tigre, club del que es fanática y donde tiene muchos recuerdos por sus abuelos isleños.

Xoana Gonzalez, 23 años. Es mecánica de autos y viene de una familia de profesionales, contadores y profesoras de matemáticas. 

Yamila Piñeiro, 19 años. Es de Armstrong, Santa Fe. Trabaja como animadora de fiestas infantiles. Se vino a vivir sola a Buenos Aires a los 19 años para estudiar comedia musical. Es extrovertida, y tiene un secreto que puede desempolvar viejos rencores de su pueblo.   

Benjamín Saavedra, 23 años. Es modelo y profesor de spinning. Nació en Córdoba. Benjamín es todo alegría, una persona que desestructura su condición de “lindo” en beneficio de la diversión de sus compañeros y amigos.

Christian Cabrera, 29 años. Es bailarín callejero, y se siente un ejemplo para aquellas personas que creen que no se puede salir de los oscuros laberintos de la vida.    

Diego Achar, 18 años. El participante mudó todas sus ilusiones de bailarín desde su querido Paraguay al difícil entorno de la Villa 31. Es una persona sensible que superó las necesidades extremas a base de esfuerzo y hoy se desempeña como vendedor de pasajes de micro. 

Elías Yamil Makoul, 21 años. Se define a sí mismo como un nómade que no pudo encontrar estabilidad de ningún tipo. Hace un año tuvo un accidente en moto que lo marcó: estuvo dos semanas en coma. 

Emiliano Messina, 25 años. Es un luchador de la vida y cree que a pesar de lo que pueda parecer a primera vista -le falta un brazo-, no le falta nada para merecer un lugar en el Bailando 2011. 

Gabriel Martina, 28 años. Es uno de los tantos argentinos que en un momento difícil, para intentar una vida mejor, sufrió el desarraigo lejos de sus seres queridos. Es el único participante, con experiencia en un reality.          



Hernán Cabanas, 27 años. Tuvo que ponerse su familia al hombro a una edad en la que sus amigos todavía planeaban el viaje de egresados. Es el típico porteño fachero pero tiene mucha calle. 

Jonatan Conejeros, 28 años. Adora bailar, es muy apegado a su familia, define a su casa como un templo y uno de sus deseos más profundos es hacer felices a sus padres, a quienes siente sus héroes.  

Jonathan Gonzalez, 19 años. Es modelo y tiene un pasado flogger famoso, su apariencia denota que seria el novio y el yerno que toda mujer desearía tener. 

José María Gómez, 29 años. Es carnicero, oficio que aprendió a los 14 años cuando en la calle vendía cartones para sobrevivir. Un extrovertido tremendo, un peleador de la vida. 

Nahuel Da Costa, 20 años. Trabaja en el corralón de materiales de su familia. Hace unos días, antes de someterse al aislamiento de la isla, se comprometió con su novia para dejarle en claro, que a pesar de participar en Soñando por Bailar, nada va a cambiar.

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