El escándalo que provocó la gordita a la que le dicen sexy

Espectáculos

La nota que publicamos, con mi firma, titulada "¿Aún creés que esta gordita es la más sexy del mundo?" despertó una catarata de comentarios críticos, bienvenidos sean, que me acusaban de favorecer la bulimia y la anorexia, de gordo patético, alcohólico y hasta de cocinero aprendiz de periodista. Aclaro que cocino muy bien.


 


Admito que el título era provocador, pero lo que la enorme mayoría de lectores no tuvo en cuenta es que lleva dos adjetivos: gordita y sexy. Y el texto de la nota estaba centrado en el segundo de ellos. Lo que intenté explicar, aparentemente sin mucho éxito, es que los medios le ponemos el mote de sexy a actrices y modelos que vemos a través de producciones fotógraficas que a los hombres nos provocan ratones del tamaño de canguros, pero que después esas mismas mujeres no pueden sostener.


 


Scarlet Johansson me parece una buena actriz y una mujer atractiva, pero yo no me compro que sea sexy. De hecho, interpreta mucho mejor los papeles de chica común como en Perdidos en Tokyo o En Buena Compañía que los de mujer fatal como en The Black Dahlia.


 


Pero no considero que sea sexy porque, tal como expreso en la nota, creo que esa es una actitud no provocada ni impostada, y que no se logra ni con Photoshop ni con el mejor director de cine. Por eso cité ejemplos de mujeres que a lo largo de los años fueron sexys en una película, en fotos, tomando sol o comprando en un supermercado. Pero me imagino que esto es tema de otro debate y los comentarios acusandome de machista serán bienvenidos, como todos.


 


Con respecto a las acusaciones de que hice apología de la bulimia y la anorexia ya no me causaron tanta gracia. Me niego a ser políticamente correcto y no decirle "gordita" a alguien cariñosamente por miedo a que se sienta ofendida. Los dedos acusadores se levantaron con mucha facilidad y pensar que por poner la palabra "gordita" en un título se favorezca a esas malditas enfermedades me parece de un reduccionismo alarmante, que pone en un papel secundario la responsabilidad que tienen las personas que están cerca de quienes las padecen. 


 


Y es peor si no se tiene en cuenta la cantidad de notas que fueron publicadas en este diario, muchas de ellas editadas por mi, donde se cuenta, con la opinion de profesionales y vìctimas, las causas y las consecuencias de este flagelo. Invito a los lectores a leer las notas que desde el primer dìa fueron publicadas usando la sencilla herramienta del "buscador".


 


Además, mal se me puede acusar de admirar la belleza escuálida cuando puse como ejemplo de mujeres sexys a, entre otras, Rita Hayworth, Marylin Monroe y Raquel Welch. Y no es cuestión de épocas.


 


Para terminar, me permito un consejo a nuestros lectores, con el mayor de los respetos: no se queden en un título porque una nota periodística también tiene un texto. Imagínense si todos hiciéramos eso con las placas rojas de Crónica TV...


 


 

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