El músico Coti Sorokin cantó en la casa de Gran Hermano

Espectáculos

*Tocó cuatro temas, promocionó su nuevo disco y apenas tuvo tiempo de conversar con los chicos.
*Después hubo una búsqueda del tesoro con una moto de premio.
*Los integrantes de la casa cumplieron cien días de encierro.

A medida que se acerca el final del ciclo, la producción de Gran Hermano parece decir (y obrar) en algo así como ‘Las reglas están para romperse’, y claro, no duda en quebrar su propio reglamento en pos del ansiado rating. Una vez más los habitantes de la casa, es decir, los exiguos seis participantes que quedan de los dieciocho originales, recibieron otra “sorpresa”, la visita del músico Coti Sorokin.

Como es habitual en las múltiples ediciones especiales de Gran Hermano, el programa fue conducido por Mariano Peluffo y Augusto Tartufoli, que luego de una breve introducción dieron paso a lo que pasaba en el SUM (la Sala de Usos Múltiples), en donde el cantautor rosarino Coti Sorokin cantaba “Nada fue un error”, mientras los chicos ingresaban al recinto.

El músico cantó para la reducida platea sus otros éxitos, “Si te vas”, y luego, “La canción del adiós” y “Diamante”, del disco “Gatos y palomas”.

Pero como se sabe los tiempos de la tele son tiranos -y ni hablar del despiadado rating minuto a minuto-, y justo cuando Coti, distendido y copa en mano, se disponía a conversar con los chicos, fue llamado al orden por GH para que cumpliera lo convenido y presentara el videoclip de difusión, justamente “La canción del adiós”, que había cantado en vivo unos minutos antes.

Ya en el estudio, Mariano Peluffo resaltaban lo bien que lo estaban pasando todos (es decir, los chicos con el músico y los espectadores, que habían visto al músico con los chicos) y adelantaban que luego de la visita de Sorokin habría otra sorpresa: una búsqueda del tesoro con el premio de una moto.

La visita del músico fue corta, apenas se vio a los participantes interrogando al rosarino con agudeza periodística, como por ejemplo si alguna vez había sentido que podía llegar a donde esta, y la respuesta, jugada, casi al límite: “Yo superé ampliamente ese sueño”.

Concluida la visita, los chicos vieron la moto en el patio y empezaron la búsqueda de alguna de las treinta llaves diseminadas por la casa, y claro, alguna de ellas sería la que pusiera en marcha el preciado vehículo y el feliz poseedor de la misma se la llevaría a su casa.

Para resumir, luego de veinticinco minutos y después de muchas ayudas (“caliente”, “frió”, “tibio”) se nota que los participantes no estaban en su mejor momento y había encontrado apenas siete llaves. Felizmente una era la correcta y la moto arrancó con una de las llaves que tenía Mariela.

Otra vez al interior de la casa y apareció una torta, con el correspondiente logo del programa, para festejar los cien días de… encierro.

No faltaron las palabras sentidas -estimuladas por la voz omnipresente de GH- de cada uno de los integrantes y ya está. Hasta mañana, cuando otra vez, en la gala de nominaciones, los seis chicos elijan entre ellos quién puede ser que sea el próximo eliminado.

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