La rubia aclaró el grado de importancia que tiene la red social en su vida y explicó su extraño comportamiento en Internet.
Monica AyosPlayboy
Mónica Ayos es una de las famosas argentinas con mayor participación en Twitter, la red social del momento. Lejos de mantener la formalidad, la rubia no duda en hacer de su vida privada un espectáculo y siempre, pero siempre, tiene un comentario ácido para autoparodiarse. Seguridad de sí misma, le dicen.
“Conocí Twitter hace tres meses y medio, por curiosidad. Me atrapó el hecho de leer mensajes de gente muy creativa, comentarios inteligentes, ácidos, que realmente me han hecho reír mucho. A mí me pareció plasmar el humor que me caracteriza desde siempre, algo que heredé de mi papá, y sin aprobación de los de afuera”, relata la rubia en una entrevista concedida a la revista Gente.
Lejos de los asesores de imagen, Internet emerge como un gran espejo que evidencia la verdadera identidad de los famosos. Breve, conciso y, por sobre todas las cosas, viral, el mensaje digital es incontrolable.
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“Yo soy más bien incoherente y, según el día, a veces también verborrágica. En mi caso, mi nombre y apellido descartan el anonimato. Sin embargo, cuando interactúo con los seguidores soy uno más de ellos y me olvido completamente de mi grado de exposición”, asegura.
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¿Algunos mensajes memorables?
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“Cuando yo era gordita (70kgs) los chicos me tranzaban a escondidas. Recuerdo algunos piropos a mis 15 años: “Esquivá los kioscos!”, relató en su momento la devenida actriz.
“Me acaban de confundir en la calle con el Mostaza Merlo. Mi autógrafo fue: ‘Con amor… Mostaza’. No quise desilusionarlos”.
“Idea para subir los glúteos sin operaciones: tatuate un culo en la nuca”.
“Papá me visitó al camarín en mis años de vedette. De pronto huelo flatulencia, fue él y no se hizo cargo. Le sugirió a mi asistente cambiar agua de florero”.
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