HBO Max estrenó "Como agua para chocolate": hablamos con Andrés Baida, Francisco Angelini y Louis David Ornelas
Debido al lanzamiento de la segunda y última temporada de la serie de HBO Max, desde minutouno.com hablamos con los protagonistas. Los detalles.

La literatura de Laura Esquivel siempre fue un refugio donde lo cotidiano se vuelve sagrado. En la adaptación de HBO Max de "Como agua para chocolate", esa magia se traduce en una atmósfera donde el aroma de las especias parece traspasar la pantalla, envolviéndonos en los deseos reprimidos de una Tita que busca, desesperadamente, su propio lenguaje. Tras una primera temporada marcada por la melancolía y el agua de las lágrimas, esta segunda entrega nos sumerge en un elemento mucho más peligroso y fascinante: el fuego.
Esta temporada eleva la apuesta al presentar un efecto mucho más cercano al enemies to lovers con el regreso de Pedro. La tensión entre él y Tita ya no es solo la de dos amantes separados por un muro de tradiciones, sino la de dos almas que deben enfrentarse a sus propios resentimientos y a la clandestinidad más arriesgada. Pedro vuelve decidido a reclamar lo que considera suyo, desafiando no solo las reglas de Mamá Elena, sino la estructura misma de la familia De la Garza. Es un choque de voluntades donde el amor se siente como una rebelión y cada mirada es una declaración de guerra contra el destino impuesto.
Entre el deber y el sentir: voces desde la cocina de la serie
Para profundizar en este complejo entramado de emociones, desde minutouno.com tuvimos el privilegio de participar en una roundtable exclusiva con los pilares masculinos de esta historia: Andrés Baida (Pedro), Francisco Angelini (Dr. Brown) y Louis David Ornelas. En este encuentro íntimo, los actores dialogaron con un grupo selecto de periodistas sobre las dualidades que atraviesan sus personajes en esta nueva etapa, donde el peso del deber choca frontalmente con la urgencia del sentir.
Durante la charla, los protagonistas analizaron cómo sus personajes afrontan las profundas diferencias respecto a la primera temporada. Mientras que en el inicio todo estaba regido por la sorpresa y el descubrimiento, en esta edición la impronta es la de la toma de decisiones definitivas. Hablaron de un Pedro mucho más impetuoso, de un Dr. Brown que se consolida como ese puerto de ternura que intenta sanar las cicatrices de Tita, y de cómo el contexto de un México en plena transformación social espeja sus propias luchas internas. Esta segunda temporada no busca soluciones fáciles, sino que se sumerge en las contradicciones humanas, recordándonos que el amor, como el buen chocolate, requiere la temperatura exacta para no quemarse, pero también para no enfriar el alma.
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