La confesión de Robert De Niro sobre su desayuno a sus 82 años

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A pesar de la edad, hay algo que el actor no cambia: el entrenamiento y el desayuno saludable. Los detalles de su declaración sobre su vida.

El paso del tiempo no parece hacer mella en una de las leyendas más grandes de la historia de la cinematografía mundial. A los 82 años, Robert De Niro sigue tan activo como siempre, sin planes de retirarse y con una agenda cargada de proyectos en el horizonte. El legendario actor norteamericano, que nunca dejó de trabajar a lo largo de su extensa trayectoria, mantiene una rutina diaria marcada por la disciplina y la constancia, tanto en lo personal como en lo profesional, siempre acompañado de su mujer y su familia.

Lejos de las excentricidades que suelen rodear a las grandes estrellas de Hollywood, el protagonista arranca sus días bien temprano, entre las 5 y las 6 de la mañana. Se trata de una costumbre de larga data que arrastra desde sus años de rodaje más intensos, cuando debía estar listo en el sector de maquillaje antes del amanecer. Incluso en sus jornadas libres, el artista aprovecha esas primeras horas de absoluto silencio hogareño para repasar guiones, dedicarse a la lectura y ocuparse de los negocios de su cadena de hoteles y restaurantes "Nobu".

La primera comida de la jornada para el actor es sumamente sencilla y nutritiva, dándole prioridad a los elementos tradicionales que le aportan la energía necesaria para afrontar sus responsabilidades. Su menú matutino incluye café negro, jugo de naranja fresco, huevos (ya sean revueltos o pasados por agua), tostadas de pan integral o los tradicionales bagels neoyorquinos.

El intérprete evita sumergirse en dietas extremas o restrictivas y prefiere inclinarse por una alimentación equilibrada, la cual le permita mantener los niveles de energía estables durante el resto del día. De esta manera, el cuidado de su salud se basa en la moderación y en productos de calidad que sostengan su ritmo de vida.

Apenas termina de desayunar, el actor le dedica una parte importante de su mañana al ejercicio físico. Bajo la estricta supervisión de su entrenador personal, James Brady, realiza sesiones de entrenamiento entre tres y seis veces por semana. Su rutina combina bloques de cardio orientados a sostener la resistencia cardiovascular y trabajo con pesas adaptado a su edad, con el claro objetivo de proteger la masa muscular y cuidar las articulaciones.

Para el veterano artista, el fitness funciona como una herramienta de disciplina diaria y de ninguna manera se plantea como una obsesión estética. Esta preparación física es, en realidad, el motor que le permite afrontar las largas y desgastantes jornadas de rodaje que sigue exigiendo el cine de primer nivel.

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