Leonardo Favio, de Ezeiza a la sinfonía de Perón

Espectáculos

De joven, el fallecido director comulgó con el peronismo. Su viaje en el fallido retorno del general, su rol en la masacre de Ezeiza, el exilio y el sello de su "amor" por la causa.

La relación de Leonardo Favio con el peronismo marca los vaivenes de ese partido desde fines de los años sesenta a la fecha. Consustanciado a fondo con el regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina, exiliado tras el golpe del 76 y retornado en plena democracia, el cineasta vivió en carne propia los caminos del PJ, al punto de definirse no como "un director peronista", sino por "un peronista que hace cine".

Favio ya era una afianzada figura de la cultura nacional, sobre todo la popular, en la primera mitad de los ’70. Su militancia en el justicialismo desde su juventud, al igual que la de otros artistas, lo llevó a España en aquel recordado vuelo de Alitalia en el que el ex presidente, exiliado en Madrid,  volvería al país.

El 14 de noviembre de 1972 partió desde Ezeiza junto a la comitiva que acompañó a Perón en su vuelta, quien arribó a la Argentina el 17 de noviembre. En aquel vuelo se encontraban, entre otros, Carlos Menem, el padre Carlos Mugica, Lorenzo Miguel, Antonio Cafiero, Hugo del Carril, Nilda Garré, Chunchuna Villafañe y Héctor Cámpora.

Su cercanía al peronismo, también lo llevó a ocupar un lugar de privilegio en un hito de la historia del movimiento: el definitivo regreso de Perón al país, el 20 de junio de 1973. Favio fue el encargado de conducir el acto en el palco instalado en el cruce de la autopista Ricchieri y la ruta 205.

Desde allí, fue testigo de la balacera desatada por el Comando de Organización y otros integrantes de la derecha peronista contra Montoneros y el resto de las columnas juveniles (de izquierda) del peronismo.

A las 16.55 Favio anunció por los altavoces lo que todos esperaban: Perón había llegado al país, pero no en Ezeiza, sino en el aeropuerto militar de Morón. Los tiroteos se extendieron por más de una hora, con un locutor que repetía lo que los organizadores le dictaban. Muchos relatos de esa historia afirman que el cantautor llevaba debajo de su campera azul una ametralladora que nunca usó y que en el Hotel de Ezeiza -que funcionó de lugar de retención de militantes por parte de las fuerzas parapoliciales-, Favio se quebró y amenazó con contar todo si no se detenía la masacre.

La vida de Favio y el peronismo siguieron el mismo camino tras el golpe del ’76, debiéndose exiliar
en Colombia y en México.

      Embed

Con la democracia ya instalada, regresó al país en el 1987. Luego de filmar "Gatica, el mono", se abocó en su obra cumbre del peronismo: "Perón, sinfonía de una pasión", con la que resumió su visión por el movimiento creado por el ex presidente.

En los últimos años, se mostró afín al Gobierno, comulgando con las políticas de Néstor y Cristina Kirchner.

Dejá tu comentario