Leticia Bredice: crónica de una mujer provocadora y misteriosa

Espectáculos

Provocadora, distante, misteriosa, pero, por sobre todo, ambigua. Así es Leticia Bredice en su vida pública, y, en parte, así parece ser en la privada. De su infancia en Villa Urquiza a filmar con Francis Ford Coppola: esta rubia recorrió un largo camino.

Anoche estuvo en De Dónde Vengo, el programa que conduce todos los domingos Chiche Gelblung a las 23:30 por Canal 26, para rememorar las peleas constantes de sus padres, sus clases de teatro con Norman Briski, y su exitosa carrera cinematográfica… con algunos “toquecitos” de su vida sentimental inclusive.

Las peleas contantes entre sus padres, en la casa familiar de Vila Urquiza –que terminaban “a los macetazos”-, concluyó con la separación de sus progenitores, Nora y Franco, y el regreso del “tano gritón” a Italia. A los 13 años, y libre de la dura mirada paterna, Leticia toma sus primeras clases de teatro.

A los 16 abandona el colegio para trabajar de camarera y poder pagarse las clases de Norman Briski. Para Leticia todo cambió cuando descubrió la actuación. En el teatro encuentra la posibilidad de encarnar varios personajes muy distintos entre ellos, que le posibilitaban “jugar de verdad”.

Su vida amorosa transita entre distintos escándalos, rumores y algunos momentos de estabilidad, como por ejemplo, los que proporcionó la relación que mantuvo con el empresario Alan Faena. También se la vinculó con Charly García y Coppola, entre otros.

Con el cineasta estadounidense filma su última película, “Tetro”, y los rumores que la unían a él sentimentalmente comenzaron a circular propiciados por la misma actriz, que en algún momento del rodaje, realizado en Buenos Aires, afirma que  “lo que más me excita de un hombre es su pelada y su pancita”.

Con varias películas más en su haber, como Plata Quemada y Nueve Reinas, Leticia disfruta de lo que le sigue deparando esta última experiencia laboral, al tiempo que cuida a su hijo Juan Xul Salvador, o Indio, como lo llaman todos, mientras pinta y escribe para “reírse”.

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