"Levanté el pie del acelerador, no quería ser otro cantante muerto"
* En medio de la promoción de su último disco, "Vinagre y rosas", el cantante hizo una autocrítica de su pasado: "La vida ahora no es tan nocturna, ni tan alcohólica ni adictiva".
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Sabina
Por EFE
Preguntado sobre la posibilidad de que el paso del tiempo marque con arrugas sus ideales, Sabina dice: "Las utopías pertenecen al terreno de los sueños, y no me desprendo de ellos. Con los años lo que ocurre es que dejan de darse golpes contra la pared".
El artista reconoce que su vida transita "por un momento de razonable felicidad doméstica", lo que, sin embargo, no es "un estado apropiado para el tipo de canciones" que compone, y eso le llevó el pasado año a emprender un viaje en busca de la inspiración.
"Me aproveché de un amigo mío que estaba en una crisis. Nos fuimos a Praga, y de esta forma salió el núcleo de las canciones que más me gustan", explica el cantante, que compartió esa estancia junto al poeta madrileño Benjamín Prado.
"Hicimos ese viaje porque él estaba saliendo de un desamor y aproveché de verlo tan desvalido para robarle la inspiración", cuenta Sabina en otra entrevista que también publica este sábado el periódico La Tercera.
"Creo que por eso me ha salido un disco de desamor, que por cierto siempre son las canciones de amor más tristes. Pero también me he preocupado de abrir las ventanas y dejar que entre un poco de aire", advierte.
Al ser preguntado por los frutos de ese trabajo, Sabina se muestra cauto. "No me declararía satisfecho con el resultado, no ocuparía esa palabra. Pero sí me atrevería a decir que estas canciones no me avergüenzan nada, que siento que estos cuatro años de espera han valido la pena", asegura el cantautor.
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