Marcelo Iripino: el Susano que se convirtió en el Chayanne argentino
Maracon
Con el tema “Tu frutita” Marcelo Iripino hizo que todo los que estaban en el estudio de “Susana Giménez”, inclusive la mismísima diva de los teléfonos, movieran el esqueleto al ritmo de la música. Su performance causó tal impacto que Susana lo apodó “el Chayanne argentino”.
Una inspiración profunda
La música acompaña a Marcelo desde que era apenas un adolescente de 14 años, y con su padre hacía presentaciones en cantinas con el grupo “Marcelito”. Sin embargo, el coreógrafo si bien disfrutaba del canto se sintió atraído por el baile.
“Mi viejo me esperaba a las cinco de la tarde con la guitarra y yo no quería cantar. Quería bailar. Había visto a Michael Jackson y me había copado con el baile, así que dejé a papá y me dediqué a pleno a bailar. Y para pagarme los estudios laburé. Hice de todo, desde cocinar hasta limpiar baños. Y de todo eso aprendí. Yo quería pagarme lo mío y que mis viejos vieran el sacrificio que hacía.”, contó Marcelo.
El Chayanne argentino parece no haberse equivocado porque "desde ese momento hasta el día de hoy no paré de trabajar”. Su primera incursión en el mundo del espectáculo fue con Pepito Cibrian, a los 17 años. Luego vinieron más trabajos, hasta que llegó al programa de Susana Giménez, momento en que se reencontró con el canto de casualidad y en uno de los momentos más difíciles de su vida.
“Un día me levanté y dije ¨tengo ganas de cantar New York, New York ¨. Y ahí empecé a estudiar canto, porque de chico uno canta por inercia, pero después hay que educar la voz. Mi papá estaba enfermo por entonces. Finalmente, murió tras una operación y yo no llegué a cantarle el tema. Y quizás es por eso que estoy cantando ahora: para que vea que no lo abandoné”, relató el cantante.
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