Martín Pepa reveló la verdad detrás de los 15 kilos de lechuga en Gran Hermano
El exparticipante confesó que la polémica compra que dejó a la casa sin presupuesto no fue un descuido, sino una maniobra calculada para desestabilizar a sus compañeros.
Más de quince años después de su paso por la edición 2011 de Gran Hermano, Martín Pepa decidió contar lo que hasta ahora muchos sospechaban: la famosa compra de 15 kilos de lechuga no fue producto de la inexperiencia ni de un error en las cuentas, sino parte de una estrategia pensada para alterar la convivencia dentro de la casa.
El ex concursante habló del tema durante una entrevista en el streaming Modo Zapping, por la TV Pública, donde recordó cómo se gestó aquella jugada que quedó grabada en la memoria de los seguidores del reality. Cuando le preguntaron por las tácticas que había utilizado para avanzar en el juego, no dudó en admitir que “comprar 15 kilos de lechugas” fue una decisión deliberada que, según su propia evaluación, “salió bien”.
La compra había consumido casi todo el presupuesto semanal destinado a alimentos y provisiones básicas, lo que dejó a sus compañeros prácticamente sin recursos y, sobre todo, sin cigarrillos. Pepa explicó que su intención era generar malestar, especialmente entre quienes fumaban. “Compré mucha lechuga para hinchar las pelotas, porque me había roto las bolas con la lechuga, y después a los que fumaban no les compré cigarrillos, para que se rompan la cabeza”, recordó entre risas.
Incluso confesó que, al salir al confesionario, fingió no haber podido adquirir cigarrillos por falta de dinero: “Me dicen ‘¿y el cigarrillo?’, ‘No, me lo dieron, me alcanzó la plata’, les digo, mentira”. La maniobra provocó tensión inmediata en la casa. Mientras algunos líderes reaccionaron con enojo, otros interpretaron la situación como una simple equivocación.
Con el paso del tiempo, el ex participante sostuvo que el cigarrillo era un elemento clave para alterar los ánimos dentro del encierro. “El cigarrillo adentro de la casa para los que fuman, vos no sabés cómo se empiezan a poner mal. Lo digo sonriendo porque se van”, aseguró.
Su confesión reaviva uno de los episodios más comentados de aquella edición y expone hasta qué punto la convivencia en un reality puede convertirse en un tablero estratégico donde cada decisión, incluso una compra en el supermercado, puede ser parte de un plan mayor.
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