Netflix presentó el primer adelanto de la nueva adaptación de "Orgullo y Prejuicio"

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Emma Corrin y Jack Lowden se convierten en los nuevos Elizabeth Bennet y Mr. Darcy de Jane Austen. Conocé todos los detalles y mira el adelanto.

Hay algo en la arquitectura narrativa de Orgullo y Prejuicio que se resiste al paso del tiempo con una hidalguía que ya quisieran otros clásicos. Como lectores apasionados de la obra de Jane Austen, sabemos que su genialidad no radica solo en el romance, sino en esa sátira social tan fina que, bajo la apariencia de bailes y tacitas de té, esconde una crítica feroz a la dependencia económica femenina y a las jerarquías de clase.

A diferencia de la oscuridad tormentosa y el nihilismo emocional de Emily Brontë en Cumbres Borrascosas, donde el amor es una fuerza destructiva y salvaje, Austen nos propone un orden racional. Mientras Brontë nos quema con el fuego de Heathcliff, Austen nos ilumina con la agudeza mental de Elizabeth Bennet. En Austen, el amor no es un rapto de locura, sino un ejercicio de autoconocimiento.

El cine intentó capturar este equilibrio en incontables ocasiones, pero es la versión de 2005, protagonizada por Keira Knightley y dirigida por Joe Wright, la que quedó grabada como el estándar de oro contemporáneo. Knightley supo darle a Lizzie esa mezcla de impertinencia y vulnerabilidad que el libro describe con tanto detalle, apoyada en una fotografía que sacaba a Austen de los salones estáticos y la llevaba al barro de la campiña inglesa. Fue una adaptación que entendió que el "prejuicio" duele y el "orgullo" asfixia.

orgullo y prejuicio

Sin embargo, el anuncio de una nueva serie de Netflix con Emma Corrin y Jack Lowden abre un interrogante fascinante: ¿qué puede ofrecer el formato episódico que el cine tuvo que comprimir? Corrin, que ya demostró una capacidad única para interpretar la soledad aristocrática en The Crown, y Lowden, con ese porte de caballero contenido, tienen el desafío de expandir la visión del libro. Una serie permite que los silencios entre Darcy y Elizabeth se estiren, que las subtramas de las hermanas Bennet dejen de ser un alivio cómico para convertirse en tragedias menores de supervivencia social.

Esta nueva adaptación tiene la oportunidad de profundizar en la dimensión psicológica que nosotros, como conocedores del texto original, siempre buscamos entre líneas. Austen sigue siendo una maestra porque sus personajes no son estatuas de mármol; son seres que se equivocan, que juzgan mal y que tienen que desaprender lo que creen saber para poder amar.

Netflix tiene en sus manos la posibilidad de no solo contarnos un romance, sino de hacernos sentir, una vez más, esa tensión eléctrica que surge cuando dos inteligencias superiores chocan en un salón de baile. Porque al final del día, todos seguimos buscando ese momento en que el orgullo cede y el prejuicio se desvanece, confirmando que Jane Austen, siglos después, sigue siendo la dueña absoluta de nuestras estanterías literarias, pero por sobre todo, de nuestra educación sentimental.

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