Perfil de una gran actriz

Espectáculos

*Aliccia Bruzzo tuvo una prolífica carrera que se interrumpió sorpresivamente.

Frontal, con una pasión que se trasladaba a todos los órdenes de la vida, la actriz Alicia Bruzzo tuvo una destacada y prolífica carrera que parece desmentir los escasos 61 años, cuando su vida se apagó por una descompensación pulmonar en el Instituto Fleni, donde era tratada por un cáncer.

Bruzzo nació en el barrio porteño de Parque Patricios y si bien comenzó sus estudios de abogacía, pronto abandonó la universidad y se dedico de lleno a la actuación. Con una carrera que abarcó casi todos los aspectos del espectáculo, la actriz fue figura en el teatro, el cine y la televisión. Sin embargo obtuvo el merecido y tardío reconocimiento en dos papeles a principios de la década del ochenta: por un lado la inolvidable La del Monico de la novela "El Rafa" en 1981, mientras que en el cine en 1984 interpretó a la inestable Susana de Fogelman en “Pasajeros de una pesadilla”, el controvertido film de Fernando Ayala sobre el crimen de la familia Schoklender.

Pero además y solo para mencionar algunos logros de su carrera, Alicia Bruzzo participó junto a Alfredo Alcón en una lograda versión de “Las brujas de Salem”, y en otros títulos como "Yo Amo a Shirley", "Alta en el Cielo" y  más recientemente "Monólogos de la Vagina”.
En cine, a la ya mencionada “Pasajeros de una pesadilla”, se le suman papeles destacados en "Una sombra ya pronto serás" (Héctor Olivera, 1994) y Sentimental (Sergio Renán, 1980).

Sin embargo, fue en la televisión donde “la tana”, como afectuosamente se la conocía en el ambiente del espectáculo, obtuvo el reconocimiento popular. Su amplia trayectoria en la televisión comenzó con la serie "El monstruo no ha muerto" (1970), "Nacido para odiarte" (1971), y "Alta comedia" (1971), tira en la que actuó como "Vivian" y fue emitida también en los Estados Unidos. Durante esa década continuó con las series "Un extraño en nuestras vidas", "Ese nombre prohibido" y "Mamá Linda".

Identificada por la prensa como una mujer de temperamento fuerte y con un carácter firme, que le valió en ciertos momentos la fama de “conflictiva”, Bruzzo cosechó durante su carrera varios premios, destacándose el "Diploma al Mérito" de la Fundación Konex -entidad que diez años después la galardonó con el Premio Platino-, dos Martín Fierro en 1990 y 1992 y los Estrella de Mar de 2003 y 2005.

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