Entre riesgos y virales de TikTok: Motomami, el disco de Rosalía del que habla el mundo

Espectáculos

Desnudamos al último disco de la artista española que revienta estadios, incluido el Movistar Arena de Buenos Aires.

MOTOMAMI

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Saoko

Rosalía abre el disco con un tema en el que canta sobre la transformación y lo hace apelando a diferentes figuras que evocan el cambio. Desde el evidente contraste entre el día y la noche hasta referencias a la cultura popular, como una Kim Kardashian tiñéndose el pelo de rubio o el logo de Lego. Si “El mal querer” empezaba con las palmas flamencas del ‘beat’ de “Malamente”, en “Saoko” se marca el tiempo de jazz con los característicos golpecitos al platillo ride de la batería. Pero “Saoko” no es un jazz, porque el patrón rítmico desaparece en la base del reggaetón, que es el género que predominará en este disco y que, aunque Rosalía buscará hacerlo dialogar con otros géneros, siempre terminará siendo el predominante.

Candy

“Saoko” cierra con el ritmo arriba y “Candy” abre con la atmósfera de una balada. Suena un piano, acompañado de sintetizadores, pero en arreglos muy suaves, mientras Rosalía cuenta la historia de alguien que la dejó, pero que no la podrá olvidar.

La fama (con The Weeknd)

Si bien actualmente el recurso del featuring está muy extendido en la música pop y en el caso de “Motomami” se especuló mucho sobre las colaboraciones, el disco finalmente solo tiene dos consignadas con créditos. La primera con The Weeknd en este tema que fue el que sirvió para presentar el álbum en noviembre del 2021. Se trata de una bachata, otro ritmo de origen centroamericano por el que Rosalía ha manifestado interés.

Bulería

Un reclamo constante que le han hecho a la artista desde el final de la promoción de “El mal querer” y los sencillos que fue sacando antes de la era “Motomami” -desde “Con altura” hasta “TKN”- es que se ha alejado del flamenco. Y este tema es una clara respuesta a esa crítica.

Chicken Teriyaki

Este es el sencillo principal de “Motomami”. Y probablemente su elección no haya sido la más acertada porque, como ocurrió con “Yummy” de Justin Bieber (en “Changes”), sacada del álbum pierde su contexto y hasta termina alimentando prejuicios sobre él. Rosalía describe este disco como un “subibaja de emociones” y en “Chicken Teriyaki” se va con las revoluciones a tope y no oculta su intención de lograr un viral de Tik-Tok. El coqueteo del reggaetón con lo japonés no es novedoso.

Hentai

Cuando Rosalía lanzó un adelanto de apenas segundos de esta canción, motivó hasta columnas de la prensa española sobre la pobreza de su letra. Pero este tema que parecía básico, resultó ser uno de los más complejos del disco, por lo menos en cuanto a producción.

Bizcochito

La esencia electrónica del tema previo se retoma en esta canción que arranca con un loop muy digital que podría evocar un tono de teléfono móvil y que luego da pase a un ‘beat’ de reggaetón muy rápido. La novedad sonora aquí es la inclusión de un coro de voces, de estilo africano, que repiten la frase “Desde el día en que nací”, mientras Rosalía se describe, sin mucha complejidad, como una mujer empoderada en lo laboral y en lo personal.

G3N15

Aunque escrito como clave de acceso, el título de este tema hace referencia a “genís”, un nombre catalán que significa tanto “protector de familia” como “origen y nacimiento”. La música y la voz de Rosalía suenan aquí más cercanas a “El mal querer”, aunque el sonido predominante es el de un órgano Hammond, con el que se cierra la primera parte del tema y se le da pase a la grabación de la voz de una mujer que habla en catalán, la lengua madre de Rosalía.

Motomami

Todas las canciones del disco son muy cortas, pero esta en especial es muy breve. Es casi un interludio y es repetitiva en el motivo que ya se había expuesto en el ‘teaser’ del disco. La letra también cae en figuras varias con el propósito de rimar: “motomami” con “sashimi” y “tatami” y cierra con un “No quiero competir si no hay comparación”.

Diablo

Rosalía, además de música, cantante y compositora, es productora y en este disco hay un trabajo interesante en la producción de voces. Aunque no es algo en lo que esté innovando Rosalía, en esta canción juega mucho con el sonido de su voz.

Delirio de grandeza

Si ya era inesperado escuchar a Rosalía haciendo una bachata, más sorpresiva resulta la inclusión en este disco de un bolero. Se trata del tema del cubano Justo Betancourt que viste por momentos con sampleos más electrónicos en una combinación muy efectiva.

CUUUUUUUUUUTE

La exploración sonora de Rosalía continúa en el track 12 del disco. La canción arranca con Rosalía contando desde el 1 hasta el 21 en inglés y toma el sonido del “one” para unos ‘vocal chords’ que extiende al máximo para detonar una fiesta de ritmos electrónicos.

Como un G

La calma vuelve en este tema, por lo menos en cuanto a ritmos, porque emocionalmente, Rosalía se propone aquí tocar las fibras más sensibles de sus oyentes con la letra.

Motomami Alphabet

Otro interludio en el disco. Esta vez Rosalía toma la figura del alfabeto radiofónico (la referencia fue aclarada por la misma cantante en un post de su Instagram privado que ahora es público) como un “método de desambiguación” sobre lo que quiere expresar con el concepto “Motomami”. Es así que escuchamos a la cantante recitando una suerte de acróstico con una palabra en respuesta a la letra que corresponde en el orden de la lectura.

Combi Versace (con Tokischa)

La segunda colaboración del álbum la encontramos en este penúltimo tema. Aunque es una colaboración que vale por dos. Se anuncia a la dominicana Tokischa, con la que Rosalía ya había grabado el tema “Linda”, pero en los coros hay una sorpresa. Se trata de una canción que es muy efectiva. El verso – “Juntos por la noche, juntos pal derroche, tu pelo azabache, la combi Versace”- es infeccioso y de fácil retención.

Sakura

El cierre del disco llega con un aura melancólica, pero una letra muy expectante sobre lo que vendrá. La canción inicia con un sonido que recuerda al de un público que está a la espera del inicio de un show o yéndose de él, poco a poco se va escuchando más lejano, y suena un piano que da pie al inicio del canto de estilo flamenco de Rosalía. “Las chicas son tan plásticas, tan bonitas, flor de sakura”, dice la catalana en el tema que reflexiona sobre lo que es realmente duradero y los prejuicios de la sociedad. Cierra con un “reiré cuando tenga 80 y mire para atrás”, que resulta un remate preciso para lo que ha querido hacer Rosalía con este disco: tomar riesgos cuando el mundo espera que siga siendo la misma Rosalía de siempre.

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